La violencia psicología y el algunos casos, física a los hombres dentro de los hogares, va en aumento en la provincia.

Antes de la pandemia se registraba entre un 3 y 5% de violencia a hombres, pero hoy aumentó del 15 al 20%.

Juan P., tiene 45 años, se casó a los 23 años, al no contar con un lugar propio donde vivir, debieron solicitar posada en la casa de sus suegros. Los problemas matrimoniales eran resueltos por toda la familia, sin la posibilidad de dar autonomía a la pareja que, en los años siguientes, tuvieron tres hijos.

El sueldo de Juan no alcanzaba para arrendar, por ello, nunca pudieron emanciparse, con ello, existió una “superioridad subjetiva” de la esposa, quien con el pasar del tiempo perdió el respeto por su esposo. Los vecinos de Juan, cuentan que las “trifulcas” familiares los insultos y vejaciones eran dirigidos hacia él.

No se sabe si Juan llegó a recibir maltrato físico por parte de su esposa, o algún miembro de la familia. Pero lo que sí saben, es que poco a poco, se convirtió en un hombre triste, apagado; la violencia psicológica le estaba causando un daño que era perceptible por todos los que lo rodeaban. Juan era acusado por su esposa y miembros de su familia, de no ganar lo suficiente. 

Juan evade el tema, solo cuenta que la convivencia familiar es “complicada”. Viste ropa vieja, y cuida muy poco de su apariencia personal. Jamás se le ocurrió realizar una demanda, es uno de los casos invisibles de maltrato masculino.

Los casos que no son invisibles, son los que se denuncian formalmente en la Defesaría Pública de Cotopaxi. Santiago Burbano, principal de esta dependencia, cuenta como la violencia intrafamiliar, donde el afectado es el hombre, aumentó del 3% al 20% en los meses de confinamiento.

Dio a conocer que, las cifras no son reales, debido a que un elevado porcentaje de hombres, no denuncia por temor al “qué dirán”. Pues dentro de una sociedad, donde aún prima el machismo, es erróneamente concebido como aceptable que un hombre maltrate a una mujer, pero no viceversa.

Para la socióloga Mary Guijarro, el tipo de violencia que vive Juan dentro de su hogar, cada vez se repite con mayor frecuencia. Esto, debido a mujeres que también vienen de hogares donde sus padres o madres recibieron violencia.

“Es idéntico a cuando un hombre es maltratador, pues es lo que aprendió, en el caso de las mujeres es exactamente igual; reproducen conductas negativas a nivel inconsciente”, comentó la Socióloga, quien alertó que lo primero que debe hacerse es buscar ayuda psicológica, para evitar que estos cuadros se sigan reproduciendo. (I)