El Ecuador se caracterizaba hasta hace algunos años por ser un país relativamente pacífico, sin delincuencia organizada. Hoy salir a la calle es un acto de valentía, ya que no sabemos lo que nos espera. Los casos de asaltos son diarios y por más que se delegue a los militares para combatir junto a la policía a los delincuentes sin escrúpulos, se podrán calmar momentáneamente los actos vandálicos, pero es como arar en el mar, cuando el pueblo no tiene trabajo y está pasando hambre.
No puede ser que haya tantos casos de violaciones, de asaltos, de muertes. Ya la gente hace justicia con sus propias manos, no se siente respaldada y está cansada de tanto abuso.
¿Dónde están las autoridades de control? ¿Los métodos anticorrupción? ¿El apoyo a las empresas para que puedan pagar como se merecen a sus empleados? ¿El control en el costo de las viviendas? Dónde está el PARE a la subida del costo de los alimentos.
Ahora los robos ya son en ciudadelas privadas, centros comerciales, parques recreativos donde antes se podía caminar sin temor. Mientras en otros países las ciudades no duermen, ya que tienen un mercado que funciona día y noche, es decir las veinte y cuatro horas del día, en nuestro país tenemos que llegar temprano a la casa con temor de no poder llegar a salvo.
La medida de poner control en las fronteras con visa ayuda mucho; pero se demoraron en pedir los papeles en regla y récord policial a los extranjeros. Ese es un factor, pero aquí también hay mucha gente que entró antes y no se sabe su pasado delictivo.
El país hace un llamado a las fuerzas del orden para que empezando por sus altos mandos hagan una evaluación de cómo están haciendo las cosas y en qué deben mejorar. No sólo tener los registros de dónde, cómo y cuándo se dieron los asaltos, para cumplir con una estadística; queremos y exigimos como ecuatorianos de PAZ, tácticas de desempeño policial, de militares con capacitación constante, y con buena remuneración; además que con equipos básicos obviamente.
Necesitamos personas con criterio que estén en alerta de cualquier suceso que muestre sospecha, mas no de quien les mensajea por el celular, ya que éste sólo se debería utilizar para una emergencia mientras trabajan. Si en las empresas el uso del celular es restringido, con mayor razón para un policía, que debe utilizarlo estrictamente para cumplir sus funciones.
Todos los ciudadanos debemos estar atentos para denunciar cualquier irregularidad apoyando a la comunidad. Esperemos que este momento de zozobra se tranquilice y bajen los índices de delincuencia. No dejemos pasar más tiempo para levantar nuestra voz de protesta en contra de quienes nos quieren tener dentro de nuestros hogares bajo rejas, en lugar de ellos estar bajo éstas.
Queremos un país organizado, las autoridades competentes tienen una tarea ardua pero no imposible. Seamos partícipes de la paz desde nuestros hogares enseñándoles a nuestros hijos que el único modo de obtener algo es por nuestro propio esfuerzo.(O)