El país en cuatro meses de pandemia dejó de vender 187 millones de dólares por día, las pérdidas en el sector empresarial son incalculables, el reflejo de la magnitud de esto, se puede apreciar en el inmanejable desempleo que está ahogando al país.  

Ante esta realidad lo único que queda por hacer, es encontrar los mecanismos para volver a reactivar a la empresa privada generadora de empleo, que está prácticamente en terapia intensiva.  

Si el gobierno y los mismos municipios autónomos de cada ciudad, no buscar incentivar a este sector, bajando tributos y otros beneficios, difícilmente se podrá generar impuestos a mediano plazo. Recordemos que en Ecuador la mayoría de ciudadanos están viviendo del informalismo, tan solo 1.2 millones de personas tienen empleo formal, ante esto es evidente que la mayoría de ecuatorianos no genera un solo dólar de impuesto. Si se piensa que en estos momentos tan graves, se saldrá  adelante castigando al sector empresarial, la realidad es que únicamente se está castigando el futuro  y desarrollo del país. Es hora de dar un giro a la forma de penar y de una vez por todas entender, que es imposible seguir manteniendo a un aparato estatal tan grande, ese es el mayor problema y por el cual las autoridades sienten la necesidad, de conseguir recursos de manera desesperada costillas de un hambriento y desnutrido sector empresarial que está a punto de morir.(I)