Hay propuestas que se recogen, otras se las confina en el olvido como un supuesto más que proyectan los entusiastas.
A puertas de la próxima contienda electoral para elegir dignatarios de gobiernos seccionales, los electores nos encontramos atentos a los ofrecimientos de los pre candidatos, pues llegan a ser candidatos una vez inscritos por los partidos o movimientos políticos y convalidados por el Consejo Nacional Electoral. Desde esta columna de opinión propongo que se constituya en la provincia de Cotopaxi la Comisión Cívica de Control Electoral que avale los derechos de los electores con bien intencionados ciudadanos de la más amplia índole acción profesional y productiva que a modo de jueces ad-hoc encajen sin perder de vista las promesas de campaña política y, se incluyan interiormente en la realidad que nos hallamos. Ya basta de seguir siendo pateados con promesas de demagogos que ofrecen entregar al dócil pueblo ‘cosas’ que nunca las cumplirán.
Esta Comisión tiene que salir de la sociedad civil, de agrupaciones reconocidas por su actividad en defensa de la provincia, de los cantones y parroquias, al momento, no tengan lineamiento a candidato alguno, y sirvan de termómetro a la acción de los postulantes en cuanto a las palabras que exhiban, por tanto, la Comisión Cívica de Control Electoral se obliga a actuar paralelamente al Consejo Nacional Electoral y contribuir con esta Función del Estado en el acatamiento de las normas electorales y la palabra de los postulantes.
Quien examine la propuesta a lo mejor señale que soy un cándido, la idea que suelto es un globo de ensayo. Algo parecido nació por Guayaquil, que partiendo de la actividad política se quedó con el proyecto ‘Iniciativa Cívica Doscientos Años’, establecida el 15 de julio de 2016 para preparar la conmemoración del 9 de Octubre de 2020, fecha que se recuerda el bicentenario de la independencia política y económica de Guayaquil.
Lo novedoso para llegar al proyecto ‘Iniciativa Cívica Doscientos Años’ es que está respaldado por el alcalde Nebot y sus concejales, creando con este apoyo un comité ejecutivo, que sin egoísmo los administradores han dado oídos para proyectar exista una nueva ciudad con estrategia de desarrollo sostenible preparada para solventar crisis económicas y sociales, volviéndolo un lugar más humano para vivir; este empuje puede trasladarse a Latacunga y a las otras ciudades de la provincia.
Habrá quien defina que esta proposición se facilita en ciudades grandes, que no pueden surtir efecto en las parroquias y cantones de Cotopaxi, discrepando con aquellos que no compartan el imaginario, -de paso lo respeto-, vale escribir que llegó el momento de mojarnos las botas, el momento de cogobernar como pueblo con el prefecto, alcalde, concejales y vocales de las juntas parroquiales, si queremos efectivamente surja la Patria Chica (Cotopaxi) de todos.
Siguiendo con mi necedad de constituir una Comisión de Control Electoral en un Juez de buen comportamiento de los candidatos en cuanto a ofrecimientos y cumplimientos, la Comisión será la que nutra el pensamiento del buen hacer a los administradores, a quienes con su aporte de asesores les den el soporte y seguridad de formar proyectos de ciudades vivibles y campos factibles de producir.
La posible Comisión que por el momento será paralela de la campaña política a fin de evaluar y juzgar las promesas a lo mejor se quede como una Comisión Cívica Permanente para que cogobiernen (guardando las distancias de la administración) con los elegidos democráticamente.
¿Qué esperamos los cotopaxenses con respecto al candidato a Prefecto? ¿Qué esperamos los latacungueños con respecto a los candidatos Alcalde y concejales? ¿Qué esperan los ciudadanos de los otros cantones con respecto a los candidatos Alcalde y concejales? ¿Qué esperan los ciudadanos con respecto a los candidatos vocales parroquiales? Mucho, que las ofertas de campaña sean coherentes y factibles de cumplirlas.
El momento que la Comisión Cívica de Control Electoral de Cotopaxi ha cumplido con sus funciones de veedor electoral y se constituya de manera técnica tutelando al Alcalde electo de Latacunga, y en base a proyectos nutra la idea de un hipotético que salgan de los alrededores del parque Vicente León todas las dependencias públicas para instalarles en una ciudad llamada del sector público cubriendo tal vez una veintena de hectáreas, -el alivio que se entregará a la urbe-, los edificios de historia sigan siendo ocupados para actos ‘solo’ del Gobernador, Alcalde, Prefecto, y reservando el resto de la casa a museos, promoviendo el turismo, futuro económico de la ciudad y de la provincia.
Preparemos las ciudades de la provincia de Cotopaxi para de aquí a treinta años, y contribuyamos sosteniblemente al sector agropecuario, ese debe ser el debate de los candidatos, no se centren -a tente bonete- en el Penal Rafael Correa Delgado.

Hasta la próxima parada, dónde me deje el Tren Bala (O)

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