Hacen pensar las palabras del Presidente Lasso, en torno a los ingentes recursos que se requieren para mejorar el sistema carcelario nacional, insistiendo que se tiene que ir paso a paso porque no se pueden hacer los cambios de la noche a la mañana.

Sin embargo, de la noche a la mañana Rafael Correa Delgado impuso a esta provincia el Centro de Privación de Libertad Cotopaxi, el cantón Rumiñahui se levantó contra esta construcción; pero la necesidad de los votos capitalinos, para la reelección de Augusto Barrera imponían un plan de acción urgente. Había que sacar al Penal García Moreno antes de las elecciones seccionales.

Así fue que, de la noche a mañana, en terrenos del Fuerte Patria inició el proyecto de un “plan habitacional”, sin permisos de construcción municipal, sin estudios sobre abastecimiento de agua, sin estudios de impacto ambiental, sin un plan de recolección de desechos. Es decir, en su delirio y prepotencia hizo realidad este monstruo que lejos está de ser un centro de rehabilitación.

Recién la prensa nacional está dando la importancia que se merece a este tema. Ahora la opinión pública nacional se horroriza por las brutales imágenes de una convivencia infrahumana y de la violencia de los amotinamientos.

Recién ahora se enteran que para dar agua al centro carcelario tienen que quedar desabastecidos extensos barrios de la urbe. Que no hay un plan de eliminación de desechos. que no hay un plan de remediación ambiental del río Pumacunchi, sin hablar del recurrente tema de inseguridad. Mucho le debe el gobierno central a Cotopaxi, pues esta carga es muy pesada y es imposible que la provincia la pueda cargar en soledad. Encontrar una salida a este problema requerirá del esfuerzo y competencia de todas las autoridades.