Hay indignación por el terror que provoca a los cotopaxenses el CPL, que ya ni siquiera es de máxima seguridad. La impavidez de las autoridades es frustrante, ninguna ha sido capaz de encontrar una solución a éste, que es el mayor problema que tiene Cotopaxi.  

Quince muertos, decapitados de manera brutal, más de cuarenta heridos muchos de ellos de gravedad, es el saldo negativo, que deja este nuevo amotinamiento, en un lugar en el que muchos cotopaxenses, por no poder pagar las pensiones de sus hijos, o fueron desafortunados en un accidente de tránsito, tienen que soportar los peores actos criminales y experiencias de  brutalidad, en manos de la escoria humana, que no tiene límites para cometer atrocidades, como colgar las cabezas de los reos desmembrados, que pertenecían a bandas contrarias.  

Nunca imaginamos en esta tierra de paz, que tendríamos que soportar tanta violencia y maldad, este es un regalo que se le debe agradecer al ex presidente Rafael Correa, al ex gobernador Fernando Suárez y al ex alcalde Rodrigo Espín quienes, entre otros, fueron los artífices de esta pesadilla, que hoy mantiene en zozobra a una población, desesperada por la incertidumbre, de no saber en qué momento va a suceder un nuevo capítulo de terror y atrocidad.  

Qué pasa con las autoridades locales que no pelean e insisten en que se reabra el antiguo penal García Moreno, para que se aloje a los delincuentes más peligrosos, problema que se nos endosó de manera injusta y abusiva y con el cual no tenemos nada que ver.  (O)