¿Cuál es la labor que debería desempeñar la esposa de un Presidente en el ejercicio del cargo de su marido? ¿Debería tener algún tipo de función ad-honorem a lo largo del período presidencial? ¿Por qué las cónyuges de los Alcaldes y Prefectos presiden los Patronatos Municipales y Provinciales? ¿Y qué pasa si es Presidenta, Alcaldesa o Prefecta? ¿Hay Primer Caballero? ¿O si es soltero? ¿O si su pareja es del mismo sexo? Todas estas preguntas han inundado las redes sociales a propósito de la estrecha relación que María de Lourdes Alcívar de Lasso tiene con su marido y su ya permanente compañía al Primer Mandatario en una serie de eventos nacionales e internacionales de importancia.

         Partamos de algo, el título de “Primera Dama” habría sido utilizado por primera vez en Estados Unidos en 1849 para referirse a la esposa de un Presidente en funciones, mientras que en el Ecuador recién a inicios de los 40 del siglo pasado las consortes de los primeros mandatarios empezaron a tener una asignación específica: presidir el Instituto del Niño y la Familia (INNFA) en sus diversas versiones, se comenta que fue doña Corina del Parral de Velasco, “Corita”,  a quien se lo dijeron por primera vez y que adicionalmente ella ha sido quien ha ejercido ese cargo en mayor cantidad de ocasiones (4 de los 5 mandatos del presidente Velasco Ibarra).

         Ahora sí, entremos en materia ¿Usted elige al candidato o a su familia? Claramente al candidato, pero el postulante y futura autoridad no es un ente carente de relaciones y afectos, por lo que su familia siempre es la primera sacrificada al momento de decidir aceptar una candidatura, es así mismo la primera en recibir las críticas y además la primera en aguantar los insultos, así es la política, al menos en este lado del continente, por lo que el círculo familiar del candidato es sin duda su equipo inicial y en él su pareja juega un papel primordial, me parece justo entonces que desempeñe funciones ad-honorem en el ejercicio del cargo de su cónyuge, independientemente de si es “Primera Dama” o “Primer Caballero”.

         Pero ¿qué funciones deberían ser esas? Depende, tal como a los Vicepresidentes y Viceprefectos se les asignan funciones según sus perfiles, a las Primeras Damas (y Primeros Caballeros) tendría que hacerse de esa forma, así, si una maestra llega a ocupar ese cargo, su rol podría estar enfocado en el cumplimiento de los objetivos educativos del Gobierno, si es médico en los de salud, si es empresaria en los económicos, pero sin duda el más importante debe ser el rol social en general ¿no es eso sexista? Para nada, cuando uno está en política usualmente se preocupa de lo macro, de los números grandes y los resultados, de los kilómetros de vías, de las decenas de escuelas y centros de salud, de los sistemas de alcantarillado, en definitiva, de aquella obra física que pasará a la posteridad y mejorará la vida de los ciudadanos, pero ¿y esos ciudadanos? ¿cómo están? ¿qué sienten? ¿cómo viven? ¿qué hacen? Allí es donde el equipo entra y si es de la mano de la persona que comparte el lecho con el mandatario mucho mejor, de esa forma llegarán a él o ella todas las respuestas a esas preguntas.

         ¿Tiene que viajar con el Presidente? Nuevamente, depende, si ha sido invitada por organismos internacionales a reuniones de cónyuges de mandatarios donde se desarrolla agenda social, bienvenida sea, si a través de su presencia se pueden cristalizar acuerdos internacionales con sus pares, también, su presencia no es mala o buena de por sí, debe tener un objetivo ¿cuál? El que el Mandatario le haya asignado.

         Esto no es cuestión de si es María de Lourdes, nuestra paisana Rocío, la belga Anne, doña María Beatriz, la Ximenita, doña María Isabel, la joven Paola, doña Lucía, María Rosita, doña Finita, doña Carmen, la señora María Eugenia, doña Margarita o Martha, o de qué línea política venga, o cómo piense; esto es cuestión de resultados, si su gestión los tiene ¿cuál es el problema? No los veo quejándose por Cristina de Kirchner que después de ser Primera Dama a período seguido fue Presidenta o de Verónica Alcocer de Petro que representa al Estado en eventos oficiales a los que su marido no va, o de doña Rosario de Ortega, Vicepresidenta de Daniel, su marido, o incluso de Evita, que dirigió todo el espectro social del Peronismo; dice el refrán “antes de criticar la paja en ojo ajeno, mira la tuya en el propio”.

         Y este editorial no es una oda a María de Lourdes -a quien ni conozco-, por el contrario, es un llamado de atención a ella y su equipo (sí, las parejas de los políticos también deben tener uno) para que más allá de los honores su presencia traiga resultados palpables para Ecuador y los ecuatorianos, para que al hablar en la noche con Guillermo le susurre lo que nadie le quiere decir, para que le proponga un cambio de timón (o mejor de timoneles) y fundamentalmente para que lo apoye, porque el éxito de Lasso no es solamente suyo o de su partido, es el de todo el país y si para eso María de Lourdes puede aportar un pedacito, bienvenida sea. (O)