Default es un término utilizado en finanzas para hacer referencia a una situación en la que el prestatario no hace frente a las obligaciones legales que tiene con sus acreedores en la forma establecida en el contrato de reconocimiento de la deuda.

El Gobierno ecuatoriano -al privilegiar el pago de la deuda externa- se olvida de atender las necesidades del pueblo y cae en una especie de default interno al aplazar los pagos de sus salarios a la gran mayoría de empleados públicos y al intentar hacer una reforma laboral atentatoria del derecho constitucional al trabajo y que llevaría al desempleo y subempleo a miles de compatriotas.

El Gobierno de Lenin Moreno está equivocado en el manejo de la crisis sanitaria y económica, de estas no se sale desatendiendo necesidades básicas de la población ecuatoriana como la salud, educación, vivienda y otras infraestructuras requeridas para su desarrollo; menos aún priorizando el pago de una deuda odiosa e ilegítima de la que jamás han explicado con claridad en qué se ha gastado ese dinero.

El argumento gubernamental de que el pago de 325 millones de deuda servirá para acceder a 2000 millones en nuevos préstamos es una falacia, ese millonario desembolso efectuado en medio de la catástrofe sanitaria y económica que vive el país solo se explica por la voracidad de los tenedores de papeles de la deuda externa ecuatoriana que buscan hacer su agosto en medio de la crisis.

Qué importante sería que el ministro Martínez diga los nombres de esos tenedores de bonos que no dan la cara, pero que cenan en Estados Unidos de Norteamérica con altos funcionarios gubernamentales, que en algunos casos estarían incluso prohibidos de ejercer un cargo público por incumplir con la norma legal y ética de no poseer bienes en paraísos fiscales; igual de importante sería que Martínez le diga al país quiénes son sus asesores y qué nexos tienen en el eterno mal manejo de las negociaciones de deuda.

El anuncio presidencial de que los servidores públicos vamos a aportar de manera permanente y los trabajadores privados, temporalmente, un porcentaje de nuestro salario según el proyecto de Ley Humanitaria, con el argumento de atender a los ecuatorianos más necesitados y que esta decisión se la toma para evitar despidos masivos de funcionarios, porque supuestamente no se quiere afectar a decenas de miles de familias, curiosamente los fondos serán administrados por personas designadas a dedo por el Presidente, esta ‘iniciativa’ de Ley es de una desfachatez sin límites y un insulto a la inteligencia de los ecuatorianos, más aún si el Ministro de Trabajo señala que estudian una serie de reformas atentatorias a los derechos laborales.

Hoy, es un hecho consumado el pago de una parte de la deuda por el que a su debido tiempo debería ser llamado a juicio el ministro Martínez por atentar contra la vida de los ecuatorianos al desatender al sector salud declarado en crisis, creo que sería oportuno preguntar al Gobierno el porqué en lugar de cargar a los servidores públicos y trabajadores en general con una contribución porcentual de sus salarios mejor no ejecuta el cobro a través de la administración tributaria de aproximadamente 1515 millones de dólares de deudas en firme que tienen 500 empresas, este monto es una gran cifra si se considera que el Gobierno aspira recaudar (con las medidas anunciadas) aproximadamente 1850 millones de dólares.

La vieja receta neoliberal de meter la mano en los escuálidos bolsillos del pueblo no es la solución a la crisis, señor Moreno, ya basta de atender los insaciables apetitos de la plutocracia, es hora de sacudirse de esa sumisión servil a los intereses económicos de una minoría y pensar seriamente en atender las necesidades de todos.(O)