El Gobierno ha delegado a los COE cantonales la potestad de cambio de color en la semaforización a partir del lunes 4 de mayo. Con el semáforo rojo se mantienen las cosas como hasta ahora, y mantenerlo, al parecer, será la opción privilegiada por la mayoría de autoridades.

Es una situación extremadamente compleja, la paralización del aparato productivo ha causado un descalabro a la ya golpeada economía nacional y local; pero en estas circunstancias, con la propagación imparable del coronavirus, un enemigo desconocido y letal para los más vulnerables, no se puede escatimar cuidados para mantener a salvo a la población.

Por lo pronto los COE de Latacunga, Salcedo y Pujilí han hecho pública su decisión de mantener el semáforo en rojo, argumentando que las ciudades no están preparadas para el embate de un brote masivo, el que no se podría afrontar por la falta de recursos y de infraestructura de salud, tan limitada como se sabe.

Es importante que como ciudadanos responsables asumamos este enorme reto. Obedecer a las autoridades es prioritario para minimizar las consecuencias de una enfermedad desconocida, para la que aún no existe cura ni inmunización.(O)