El tema de asaltos en esta ciudad se ha complicado mucho, hay sectores como El Salto y La Estación que se han vuelto intransitables en ciertas horas, recordemos que muchos ciudadanos tienen que circular inevitablemente por estos sitios para retornar a sus hogares o llegar a sus puntos de estudio o de trabajo.
Ha esto se suma el creciente número de motociclistas que andan cobrando por el chulco, en el que se desenvuelven sus negocios, nuestra ciudad está repleta de esta ilegalidad y no hay quién controle este mal, que va en aumento de manera alarmante.
Al experimentar la falta de acceso a un préstamo en una cooperativa o un banco, en la actualidad la gente busca una salida con los chulqueros, gente que cobra a diario los intereses de lo que presta.
Los matones amenazan puerta a puerta por toda la ciudad, por lo general van dos sujetos en una moto y estos constantemente están asediando a sus víctimas, las que por necesidad han caído es sus garras.
Da verdadera desesperación que, no haya autoridades que controlen este ilícitos, lo preocupante de este problema es que, es un negocio, que va proliferando de manera alarmante, todos somos testigos del enorme crecimiento de motociclistas, que deambulan en parejas y cubren sus rostros con los cascos.
No sabemos qué pasa con los uniformados que no hacen un trabajo de inteligencia para desarticular a estas bandas con operativos para controlar el problema, que está acarreando consecuencias negativas, la extorsión y el microtráfico, también van de la mano, de estos personajes, que hoy en día son los reyes de las calles. Días atrás se pudo apreciar en horas de la madrugada una bronca entre dos grupos de estos matones, que más parecía una guerra de pandillas, como las que se registran en el puerto principal, una escena muy preocupante, que señala claramente hacia dónde se está perfilando esta ciudad. (O)