La semana próxima pasada les comenté sobre las fuentes de nuestro Derecho del Trabajo, justamente para poder opinar sobre lo que se pretende hacer en el presente, después de la epidemia que se convirtió en pandemia y que ha trastornado al mundo en lo sanitario, económico, social y político.

En lo sanitario ningún país ha estado preparado para enfrentar una pandemia de las características de la que estamos viviendo. En lo económico debemos señalar que estamos frente a una recesión mundial sin precedentes, que hace que cada día que pasa tengamos menos divisas. No hay demanda de bienes, por tanto, no hay exportaciones. El desplome del precio del petróleo sacude nuestro presupuesto. De otro lado hay que señalar que la economía de Latinoamérica y El Caribe ya estaba en crisis antes del aparecimiento del coronavirus (covid-19), y es por ello que las administraciones de los gobiernos de la Región nos están preparando para sobrellevar esta situación inimaginable. En lo social la pandemia nos ha obligado a mirar al prójimo como a nosotros mismos, algo que habíamos olvidado -las buenas costumbres y modales de convivencia- se ha puesto de moda, enhorabuena, En lo político-partidista y en la forma como se desarrolla esta actividad en nuestros lares, se plantea dejar de lado las democracias, rompiendo los marcos constitucionales y legales, pretendiendo pescar a río revuelto; mientras tanto la abultada deuda externa y la falta de reserva económica ha hecho que el gobierno no tenga las facilidades para lograr financiamiento externo para afrontar la crisis producida por el covid-19.

En justificación a lo señalado, el gobierno ha buscado fórmulas de solución al problema idénticas a las que se tomaron en la década perdida, esto significa que: cuando -lamentablemente- tenemos terremotos, catástrofes o situaciones similares, el gobierno nos dice este problema lo solucionas tú; defraudan al fisco, se malgasta el dinero del erario nacional en distintas formas,  nos dicen mientras se juzga y trata de recaudar lo robado, la situación la pagas tú; se toma el dinero de la seguridad social y se nos dice la solución la tienes tú: hay que aumentar las cotizaciones, hay que extender la edad de jubilación; asoma  este virus mortal,  e igualmente, nos dicen que debemos ser solidarios, en consecuencia lo debes pagar tú, con una sola diferencia, que ahora la solidaridad ya no es solo de los trabajadores públicos, sino también de los privados, solidaridad obligatoria -algo decidor-, como tenemos experiencias negativas en el manejo de estos fondos solidarios,  porque se los robaron, se dice que ahora serán manejados por terceros de fuera del gobierno –por notables-.

A partir de 1938 que está en vigencia el Código del Trabajo, lapso en el cual se han  introducido numerosas reformas, la mayoría coyunturales  por presión de los inversores del capital y por el momento político determinado, se llegó a codificar inclusive decretos antiobreros, sin embargo de lo cual, opinamos que tenemos un Código del Trabajo que regula el Derecho del Trabajo en el Ecuador, coincidimos, apoyamos y apoyaremos reformas coherentes y necesarias -aun las coyunturales- que tiendan a estabilizar las relaciones trabajadores-empleadores-Estado, porque estamos convencidos de que el trabajo en sus diferentes formas es un deber social y como tal debe gozar de una especial protección de la Ley, asegurando al ser humano las condiciones mínimas de una existencia digna, no como dádiva, sino como obligación ineludible del Estado y la sociedad. Lo que no apoyaremos es que a  cualquier pretexto se pretenda conculcar derechos humanos de los trabajadores, reformas que en situaciones normales no han pasado por irrespetuosas con la dignidad humana, se las pretende concretar ahora bajo el estigma del covid- 19.Continuará.  (O)