Un nuevo año ha empezado y con ello también nuevos propósitos y objetivos por cumplir. Cerramos un ciclo, cambiamos la página e incluso el libro entero, borrón y cuenta nueva… Nos cargamos de buenas energías, invertimos fuerza, fe y mucha motivación. Dejamos lo malo, lo triste y lo feo para lanzamos a la nueva aventura del 2020.
Aprovechando tan buen ánimo y optimismo, me sumo a los buenos anhelos. Deseo que seas consciente de tu tiempo, que comprendas que las redes sociales, el internet y la televisión, si bien te permiten estar en contacto con el mundo, te informan y te entretienen, también son peligrosos distractores que consumen el tiempo. El paso de los minutos y las horas se hacen imperceptibles y aunque parezca inofensivo y hasta normal, el siempre estar junto al teléfono, el computador o la tele, a la larga puede resultar peligroso y solitario. Considera que ese mismo tiempo puede ser utilizado para leer, hacer actividades físicas, dar un paseo, tener un nuevo hobby y hasta limpiar aquella parte de la casa que has dejado olvidada… Ese mismo teléfono incluso puede servirte para conversar con tus seres queridos. No me refiero a mensajes, comentarios escritos o “me gusta”, CONVERSAR. Una buena charla puede ser tan beneficiosa y agradable tanto para el que llama como para quien recibe la llamada.
Deseo que te rodees de gente positiva, alegre, leal e incondicional. Personas que te valoren y te quieran, con quienes puedas compartir experiencias, alegrías, conversaciones, buenos momentos y que no duden en estar contigo en las adversidades y retos. Anhelo también que tengas la sabiduría para concluir qué personas resultan tóxicas y que tengas la fuerza y determinación para que salgan de tu vida y dejen de hacerte daño.
Deseo que siempre cuides de ti, que te deleites de los placeres de la vida, pero también cuides de tu salud. Que tomes menos medicamentes o tranquilizantes y en su lugar comas más sano, tomes agua y hagas ejercicio. Que cuides tu cuerpo con la misma predisposición y esmero con el que cuidas tu casa o tu auto.
Deseo que te sientas contento y grato por la vida que tienes… Que dejes de torturarte al comparar tu situación con la de otros “más aventajados”, en lugar de ello valora lo que tienes y no sufras por lo que te falta. Si hay algo en tu vida que quieres cambiar, deja de lado las quejas, reclamos, tristezas y haz algo al respecto ¡ya! No dejes pasar el tiempo hasta que sea demasiado tarde.
Deseo que cada cosa que hagas en tu vida no sea basada a lo que la gente quiere o espera de tí, que dejen de afectarte las críticas y hagas lo que realmente te hace FELIZ. No esperes que la familia, los amigos y la sociedad siempre estén de acuerdo contigo o peor aún traten de imponerte algo que no eres. Bríndate a ti mismo la oportunidad de seguir tu instinto, de equivocarte y así seguir tus ideales y sueños.
Deseo que vivas con alegría y plenitud. Que cada día te levantes de tu cama con ganas de dar lo mejor de ti, que sacudas la mala gana, la pereza y el hastío. Que no caigas en la rutina y cada día sea una aventura distinta. No pretendo mentirte y decir que todo será bello y bueno; habrán momentos críticos, difíciles y tristes, quizá peores que los del año anterior, pero no te asustes eres más fuerte de lo que crees y cualquier reto lo superarás con determinación. Llénate de paciencia y comprensión para aceptar las dificultades, porque aunque no lo creas esos momentos también son enriquecedores y nos enseñan a conocernos y a valorar la vida.
Deseo que te preocupes menos por las cosas que compras o las que vas a comprar, sino más bien de las experiencias y buenos momentos que anhelas tener. Al final del camino son estos los que pesan y no cuantos zapatos, trajes, casas o autos compraste.
Deseo que tengas abrazos sinceros, besos llenos de cariño y caricias con afecto. Que quieras y que te quieran.
Deseo que cada día seas FELIZ.(O)