Posiblemente el mayor número de indígenas del país, se encuentra en la ciudad de Quito, este enorme éxodo, obedece al abandono masivo de campesinos a sus campos, que han llegado a la capital, buscando mejores oportunidades, pues la vida del campo en los últimos 50 años se volvió muy complicada.

La falta de oportunidades desde la era del petrolera, obligó a esta gran población a buscar trabajo o mendigar en la calles, pues con el gran remanente que dejó el oro negro, los gobiernos de turno no se preocuparon de invertir en el campo, promover grandes proyectos productivos que eviten, esta triste peregrinación a la ciudad, la que abarcó todo la gran riqueza que dejó el crudo ecuatoriano, que de ecuatoriano no tiene nada, más bien el crudo capitalino, porque sólo a esa ciudad llegó la mayor ganancia del mismo. 

Es triste escuchar a los guayaquileños decir que ellos se quieren independizar del Ecuador, porque no necesitan de este país convulsionado, dicen haber aprendido a producir de manera individual, han sabido salir solos adelante, porque toda la gran riqueza petrolera, se ha repartido en ese 80 % de la burocracia ecuatoriana, que se encuentra de manera egoísta en la capital ecuatoriana.

Esta es la realidad de una mala, no mala, pésima repartición de la riqueza, un narcisismo y ambición , que hoy sufre las consecuencias de esta falta de equidad, pues las paralizaciones se están volviendo cada vez más frecuentes, paralizaciones que si sumamos las dos últimas, han costado al país, alrededor de dos mil millones de dólares, dinero suficiente que se habría podido invertir en dos proyectos Chalupas o más, para dar agua a muchos sectores de Cotopaxi y otras provincia, proyecto que habría dado de comer a miles, o tal vez millones de personas, para que no tengan que salir huyendo a la gran capital del petróleo, elemento, que por cierto no durará muchos años más.

La gran pregunta es, qué se ha hecho para tener una alternativa al enorme vacío que dejará la falta de esta riqueza, riqueza que únicamente puede ser compensada en nuestro país con el desarrollo del agro, pero llevamos tanto atraso y descuido en esta materia , que difícilmente se podríamos igualar los cuadernos para tener una alternativa válida, que ayude a enfrentar con buenas armas al futuro.