Ayer martes 2 de febrero se celebró el Día Mundial de los Humedales. Estos son: pantanos, ejidos, ciénagas, extensiones marinas, de régimen natural o artificial, permanentes o temporales, dulces, salobres o saladas; así como también estuarios, lagunas costeras, lagunas de altas montañas, embalses, por lo tanto, son de importancia fundamental para la vida en todo el planeta, gracias a que son ecosistemas, donde vive un gran número de especies animales y vegetales, y que se encargan de regular el ciclo del agua y el clima, creando un equilibrio perfecto. También aportan a la humanidad recursos indispensables para disfrutar de una mejor calidad de vida.

Sin embargo, hoy se puede ver con preocupación cómo los humedales corren el riesgo de desaparecer, por cuanto se están degradando de manera vertiginosa. Se calcula que en los últimos 35 años ha desaparecido más del 50% de los humedales en todo el mundo, por tal razón es importante desarrollar actividades encaminadas a aumentar la sensibilización del público acerca del valor de los humedales y los beneficios que aportan a los ecosistemas.

Dada su importancia en el abastecimiento de agua y la producción de alimentos, los humedales son un elemento clave para alcanzar los objetivos de alivio de la pobreza; literalmente pueden salvar vidas, como, por ejemplo, los oasis y los manantiales, especialmente en las regiones áridas, que contribuyen a la producción de alimentos en la estación seca y proporcionan agua y pasto para el ganado.

Ecuador es parte de la Convención de Ramsar desde 1990, entonces, el país ha realizado varios esfuerzos para dar cumplimiento a los compromisos, entre ellos, la designación de sitios de importancia internacional, el establecimiento del marco institucional responsable de la aplicación de la Convención y el diseño de políticas sobre la conservación y uso racional de los humedales.

Más de mil millones de personas en todo el planeta pueden seguir viviendo de los humedales; ellos eliminan los contaminantes y proveen agua limpia. Los manglares y arrecifes de los humedales protegen a los seres humanos contra los desastres de carácter natural como las inundaciones y sequías. Son espacios que ayudan a crear condiciones para que exista la vida. Son lugares ideales para realizar actividades recreativas e incrementar el turismo; actúan como almacenes de carbono y otros gases de efecto invernadero. También operan como sumideros de estos gases al absorberlos a través de sus funciones biológicas, al capturar cerca del 40% de los gases nocivos generados en el planeta; por lo tanto, su destrucción afectaría el proceso de captación de dichos contaminantes que viajarían libres por la atmosfera, reteniendo el calor.
Entender que las pequeñas acciones o pasos que demos hoy en pro del cuidado, protección y salvación de los humedales, será la diferencia del mañana, donde podamos dejarles a nuestros hijos un planeta mejor.

 Actualmente la Convención Ramsar ha registrado más de 2300 humedales en todo el globo, que están protegidos, ya que no solo representan una barrera para frenar los efectos meteorológicos y el daño climático, sino que también son considerados un patrimonio de incalculable valor para la humanidad.(O)