Estoy preocupado por la salud de mi fiel máquina, el Tren Bala. Comenzó con males, note que se movía tal si fuera perinola, tenía ‘veriveri’, malicié esa sintomatología por no haberle ajustado debidamente el ‘rulimán’ del escape; le di manivela para que se prenda y nada, quise empujarle poniendo en bajadita y no se encendió, observe que está muy pesado, sobre seguro los vagones en los que trasportaba a propios y extraños tiene que ser el problema de la sobrecarga al estar lleno de anécdotas e historias; conjeturé, que al instalar a los más ‘piores’ sería el origen de la pesadez del dolido Tren.
Pues impotente de no conocer de mecánica, y eso que cuando me graduaron a punte cuy y gallina gorda (regalaron) el título de Chofer Profesional en períodos que gobernaba la Secretaría General el Galito Zurita, me asentó en la libreta de evaluaciones la máxima nota de 20 sobre 20 creyendo que era una lumbrera para la mecánica; en Cooperativismo me registraron con 14 sobre 20, ¡ele!, siendo ‘ticher’ en el mismo Sindicato y en la cátedra de Cooperativismo, probablemente para nivelarme con mis otros compañeros de profesión, -a ciencia cierta para no desentonar las calificaciones que llevaban las otras libretas-. Por descuidado no regularicé el Titulo de Chofer Profesional en la Jefatura de Tránsito (por aquellos tiempos así se procedía).
Si hubiese tomado el recaudo de titularme de Chofer profesional ya hubiese sido compañerito de mis amigos el Dr. Huguito Salazar Albán, que Dios le tenga en la gloria, no dije con la Gloria, y del Dr. Roosevelt Icaza Endara, a lo mejor tentado para candidatearme a Secretario General del Sindicato de Choferes Profesionales, o apoyar decididamente al Dr. ‘Roosevelito’.
Sin apartarme de mi desconsuelo de no poder hacerle caminar al Tren Bala, y eso que soy su brequero que le conozco muy bien desde la fecha de su nacimiento, he decidido ponerle en manos de un curandero profesional, eso sí, no le ubicaré al cuidado de un ginecólogo porque es tren y no ‘trena’, otros en cambio, entre ellos mi comadre ‘Chepita’, cuentera y bruja, me aconsejaron conceder las angustias a un ‘shamán’ que dicen adivinan ‘más mejor’ hasta las calzonarias y el calzoncillo que se usa, y que los pasados por las aulas universitarias les quedan cortos, así provine a echar a la máquina en favores del curandero, que nunca mandó hacerle exámenes de triglicéridos, colesterol o ácido úrico, o que le receten paracetamol, medicamento que le dan en el ‘Yes’ a los camaradas jubilados cuando les notan abatidos con sus ramalazos.
El sabio curandero al dolido Tren Bala le soplaba a gusto trago y babas, les pasaba la ruda y la Santa María por todo el armatoste, y el huevo le transitaba de arriba abajo, acto seguido el agorero quebró el huevo colocando la clara y la yema en un vaso de vidrio y, me replicaba: “-Ve ahí al renacuajo-“, “-no señor brujo, no le veo-“; “-“quespes” el señor, del todo ha sido, clarito se le ve como le han hecho el mal de ojo al Tren-“. Sería o no cierto el análisis del hechicero, mas el Tren sigue en las mismas, con escalofrío de perro apaleado, por lo que, con el dolor del alma tengo que meterle al ‘Yes’ para que ‘diunecha’ le den jodiendo, perdón, le den pronosticando qué mismo tiene el ‘mamitico’, pidiendo al Altísimo que salga de ese Hospital bien librado
Mientras tanto, hasta que se sane el Tren Bala le voy a solicitar al ‘Ratón’ me conceda unos meses sabáticos y de sabatina, y volveré a garabatear una vez que se halle en perfectas condiciones la máquina para seguir recorriendo los rieles de la verdad; por consiguiente, amigos contertulios de ‘Tacunga’ y de tierras ‘panzaleas’ tened paciencia con el paciente Tren Bala.

Hasta la próxima parada, después de que se recomponga la salud del Tren Bala.

Atentamente, este Brequero, su eterno servidor.
NOTA: Feliz Navidad y Venturoso año 2019, no se desmandarán en la comelona ni tomarán con exceso los ‘guaspetes’, les quiero vivitos y coleando. (O)

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

diecisiete + diecisiete =