Mientras en esta tierra nos quejamos amargamente de la inseguridad y el malestar continuo que causa la imposición del reclusorio regional; en los patios de la Policía están parados por falta de mantenimiento más de una treintena de vehículos, que no salen a las calles porque pueden perder la garantía de la aseguradora, si no se les hace el chequeo que les corresponde.

Parece mentira que la seguridad de una ciudad dependa de un simple chequeo. En varias ocasiones se ha pedido a las autoridades que doten del necesario contingente que requiere esta ciudad en la actualidad, por encontrarse involucrada en medio de semejante penal, que ya no cuenta, desde el último amotinamiento, en el que los reclusos lo destruyeron todo, con la seguridad necesaria para controlarlo.

Dentro de este panorama desolador, no se analiza que dará lo mismo hacer un simple chequeo o arreglo de daños menores, que adquirir nuevas unidades, no puede ser posible que en esta provincia no se pueda contar con lo básico, para su vigilancia. 31 unidades que se requieren de manera inmediata, 31 unidades votadas en los patios de la Policía de manera absurda y hasta hiriente para la ciudadanía, que pide a gritos, que clama por seguridad en la urbe, que algún día fue ejemplo de paz y tranquilidad, en la que sin duda muy pronto se tendrá que llevar adelante una consulta popular para sacar a este indeseable lugar de su realidad.       (O)