Todos sabemos que las campañas políticas están llenas de promesas. Las consabidas ofertas son una suerte de embuste de los partidos y movimientos, sin que exista responsabilidad ulterior alguna de los candidatos; los más, son simples mercachifles de la política, que, como en feria, venden la felicidad embotellada, ofrecen trabajo asegurado, prometen salud total y seguridad libre de cacos y criminales. En el caso del presidente Lasso, sometió a consideración de la ciudadanía un plan de gobierno responsablemente elaborado, el cual fue ampliamente debatido.
Su administración cumplió el primer año en funciones. De acuerdo con lo que ordena la constitución, el presidente de la república presentó el informe a la nación, a manera de rendición de cuentas. Por regla generalmente aceptada en nuestro país, el primer año está dedicado a “ordenar la casa”, el segundo y tercero, a concretar las obras ofrecidas; y el cuarto, a preparar la retirada y ver cómo se asegura para que el siguiente gobierno no les haga la vida a cuadros.
Sin duda, hay importantes logros que la mayoría de las personas no la ve, muy pocas lo aprecian y ponderan y a una buena parte de la gente -los acérrimos opositores melancólicos-, no les interesa que se los vea. Este es un país muy complejo, de difícil manejo, agravado por una estructura constitucional y legal que más bien genera abusos y conflictos sociales: caldo de cultivo para llegar al caos; además alentada por una clase política que hace rato dejó de asumir con responsabilidad la oposición, entendida como la forma de ofrecer alternativas de solución. Más bien provocan permanentemente desestabilización.
Hay que destacar que el riesgo país bajó sustancialmente: es una cuestión importante que abona para tener un ambiente propicio a la inversión. La vacunación por el Covid 19 -con un aporte de mil millones de dólares-, fue un gran éxito que permitió salvar vidas y el normal desenvolvimiento de las actividades económicas, mismo que mereció el reconocimiento a nivel mundial. El respeto a las libertades ciudadanas, a la prensa y a la opinión fue el ambiente que permitió a la gente desarrollar sus actividades cotidianas. El incremento del salario básico, una promesa de campaña que fue igualmente honrada.
El saneamiento de las cuentas fiscales y el ordenado escenario económico está preparado para lograr la mayor cantidad de empleos posibles, vía inversiones comprometidas (5 mil millones). La inflación es la segunda más baja de América Latina, con un 4.2% de crecimiento económico a diciembre del 2001. La eliminación de los obstáculos al comercio por la baja de aranceles, y varios acuerdos de libre comercio, aumento de presupuesto para educación, escuelas rehabilitadas, son otros logros y desafíos destacados por el presidente.
Reconoció -y eso es muy importante-, el lacerante problema de la inseguridad que se ha agudizado en el país, debido a los férreos controles que ejerce sobre las organizaciones criminales, ofreciendo no desmayar en su intento por atenuar sus nefastos efectos. Otorgará más recursos a las instituciones del orden para que ejerzan su misión a cabalidad. Este es un mal que aqueja a la región: debe trabajarse en políticas y acciones concertadas para frenar este flagelo. Recordemos que la Asamblea ha dilatado la aprobación de la ley de uso progresivo de la fuerza.
Dicho lo anterior, a través de esta columna saludamos con fervor cívico y patriótico a los héroes de la batalla de Pichincha del 24 de Mayo de 1822, que nos dio libertad e independencia. Igualmente, celebramos un aniversario más de fundación de nuestro querido y venerable colegio “VICENTE LEÓN”, hoy Instituto Superior, por la magnífica e invalorable contribución a la formación de juventudes. (O)