Monseñor Giovanni Paz, con sus manos extendidas rezó en el acto de consagración. FOTO M.S. LA GACETA

En la iglesia de La Catedral, Diego Basantes fue ordenado por el Obispo de Latacunga como diácono y la eucaristía fue en honor al padre Alcídes Catota, quien celebró sus 25 años de vida sacerdotal.

Entre cantos y alabanzas, a las 10:00 de ayer se inició con la celebración eucarística, que fue presidida por  monseñor Giovanni Paz, obispo de Latacunga, acompañado de los demás sacerdotes. Se comenzó con la primera y segunda lectura y en la homilía se resaltó el siguiente mensaje: “Forja cada día tu voluntad hacia el sacrificio y la entrega total de la iglesia, construye comunidad cristiana en donde te encuentres, confía en la oración y en la acción de los laicos, apóyate en los religiosos y religiosas que siempre serán tu ayuda,  a través de la oración y la acción pastoral en la entrega del día a día”.

En ese momento se procedió a la presentación del candidato a la orden del diaconado y el padre Pedro Casa, vicario general, pidió la ordenación expresando: “Reverendísimo padre, la Santa Madre Iglesia pide que ordene diácono a este hermano”. Pero antes invitó al padre Pino Valaguzza, responsable de los seminaristas, para dar testimonio de la vocación de Diego, la misma que empezó  hace 14 años con su aventura hacia el  sacerdocio.

El Obispo de Latacunga expresó: “Con el auxilio de Dios y de Jesucristo, nuestro Salvador, elegimos a este hermano nuestro para el orden de los diáconos”, y se dio paso al compromiso del celibato, que es un estilo de vida que lo asemejará a la vida virginal del Señor Jesús.

Después de ratificar su elección, Diego Basantes pidió la bendición a sus padres, como signo de entrega total a Dios y al servicio de la humanidad. Posteriormente, el obispo de Latacunga hizo una serie de preguntas y una de ellas fue: “¿Quieres consagrarte al servicio de la Iglesia por la imposición de mis manos y la gracia del Espíritu Santo?”, a lo que el aspirante a nuevo diácono contestó: “Sí quiero”. Luego, Basantes puso sus manos en las manos del Obispo, quien le  solicitó obediencia en nombre de la Iglesia, se acostó en el suelo como signo de abandono en las manos de Dios, mientras los presentes y las autoridades eclesiales proclamaban las letanías. Al finalizar, el Obispo de pie y con sus manos extendidas rezó. Según el monitor, este es un gesto de consagración y transmisión de un poder que se encuentra en la Biblia y que va unido a la oración consagratoria.

Sus padres fueron los encargados de la imposición de la estola (prenda de tela que se pone el sacerdote alrededor del cuello) y dalmática (vestidura exterior propia y característica del diácono). Estos dos elementos comprenden la vestidura litúrgica, como signo de servicio, caridad y misericordia, mientras que el  Obispo le hizo la entrega del libro de los evangelios  y concluyeron con el abrazo de paz.

“Es una alegría compartir con ustedes este don que he recibido de Dios, mediante las manos de monseñor Giovanni Paz, pues se convierte en un camino, en un proceso para poder servir a la Iglesia y a Dios”, expresó Diego Basantes.

Se continuó con la eucaristía  y la comunión y antes de finalizar la celebración, se hizo la entrega de una placa al padre Alcides Catota por sus 25 años de vida sacerdotal y de estar vinculado a la pastoral indígena. (I)

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

diecinueve − cinco =