Por la crisis social producto del paro nacional que vive el país, se refleja esta carencia de productos para la canasta básica familiar, siendo básico la compra venta del gas licuado de petróleo (GLP). Consultado Marco Olalla Segovia, uno de los distribuidores del gas, en Pujilí explica a La Gaceta que por la situación del paro se ha afectado la transportación del producto desde las plantas embazadoras para comercializar a la ciudadanía.

Manifiesta, ‘debo informar a la ciudadanía pujilense, en cuanto al cilindro azul, yo me abastezco en la parroquia Tanicuchí, cerca de Saquisilí, y el lunes 13 de junio fue el último día que avancé a llegar a Pujilí con los cilindros de color azul; de allí para acá imposible viajar para Saquisilí, desde la empresa me han comunicado que tampoco pueden pasar las plataformas al centro de acopio por El Chasqui y por ello, no ha llegado gas a Tanicuchí para de allí abastecer a nuestros sectores del cantón Pujilí’.

‘En cuanto al cilindro de color tomate, librando muchos obstáculos para brindar el servicio a la ciudadanía, he tenido que movilizarse por Alpamálag de Acurios y llegar a Salcedo pudiendo cargar hasta el lunes 20 de junio, siendo el último viaje. Y por la escasez del carburante llega el producto y ese rato se termina por la cantidad de usuarios, la planta de Salcedo esta paralizada, porque los tanqueros no pueden llegar desde Guayaquil, para llenar las esferas de gas y nos den embazando en los cilindros que transportamos’.

‘El precio se ha manteniendo, se ha estado respetando el 20% que dice la normativa; en mi caso traigo 100 tanques y vendo a las primeras 20 personas a 1.60 dólares y al resto ya es precio a convenir al salir a repartir en el camión, tomando en cuenta los costos de movilización a 2,75 y a 3 dólares para los barrios o comunas más apartadas de la ciudad; en mi caso, no se ha exagerado, a lo mejor tiendas u otros negocios al ser subdistribuidores pudieran subir los valores’.

El asunto del 20% es fundamental aclarar en este negocio; a mí me cuesta 1,50 dólares en el centro de acopio, en Tanicuchi y se suma el flete. En mi caso he llegado con mi vehículo con el gas, y he vendido a todos los clientes y no ha habido problema hasta terminar todo el cargamento, y no he dejado nada guardado ni para mí. Para concluir Marco Olalla, aspira que pronto se solucione esta paralización y volver a vender con normalidad, de forma organizada y capaz que alcance para la mayoría de familias pujilenses.