Hijo de Ernesto apoya en la construcción de los carros en miniatura. FOTO M.S. LA GACETA

Las hábiles manos de Ernesto Salga, ebanista titulado de Salcedo, le ha permitido elaborar carros en miniatura y material didáctico a base de madera, su aspiración es dejar un legado a los salcedenses y que la carpintería no se pierda con el tiempo.  

Su taller está en el barrio San Sebastián, ahí labora junto a su hijo y demás familia hace más de 30 años, pero aproximadamente hace 15 años se dedica a realizar juguetería, material didáctico y artesanías en madera sea de laurel, cedro, ciprés o pino.

Todo comenzó cuando trabajaron con un proyecto para el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) en la presidencia del exmandatario Rafael Correa “tomaron en cuenta a los artesanos” para hacer material lúdico para en aquel entonces los Centros Infantiles del Buen Vivir (CIBV). 

Don Ernesto dice que a raíz de que trabajaron con el Gobierno Nacional el aprendizaje les quedó y comenzaron a laborar en esta línea produciendo rompecabezas, maquetas para estudiantes tanto de escuelas, colegios y universidades, además de la fabricación de carros en miniatura.

Hablando específicamente de los vehículos hechos con el material reciclado de la mueblería, comenta que puede diseñarlos de acuerdo al gusto del cliente y algunas de sus réplicas son trazadas en medidas de 90 de largo por 35 de ancho “lo que tratamos es que sea de utilidad para un niño”, expresa.  

Este juguete está siendo exhibido en el Centro de Exposiciones “Cotopaxi Vive” que fue inaugurado el pasado 24 de abril de 2019, ubicado en la calle Belisario Quevedo y Marqués de Maenza.

Actualmente el emprendimiento familiar trata de volver a recuperar lo antiguo; más que todo para que la juventud pueda conseguir un objeto resistente y duradero.

Por lo general, un carro dependiendo el modelo se demoran un día desde su inicio hasta su final, explica su hijo Kléver Sagal Chisaguano.  

Él junto a su progenitor trazan el diseño y piensa como hacer el boceto de la artesanía, previamente observan planos y mediante catálogos analizan escalas “mi padre es el maestro, yo recién estoy incursionando y estoy adquiriendo experiencia de él”, revela.  

Aplicando los conocimientos artesanales obtienen el producto, pese a que es apreciado por pocas personas y muchas veces “ignoradas” por otros, manifiesta.

“La artesanía lamentablemente no está valorada”, detalla. Además, Sagal revela que la iniciativa que ha dado el Consejo Provincial de dar una vitrina motiva a seguir en la actividad, puesto que indica que de la artesanía no se vive, pero si quieren dejar un legado de los artesanos de la madera. (I)