El nombre de Ecuador es un nombre de suma importancia, la expedición geodésica de 1751 hizo que nuestro querido país adquiera presencia y notoriedad en el mundo, de ahí el origen del nombre, además de que éste sin igual  procede del hecho de que esta parte del mundo está atravesada por la línea imaginaria ecuatorial que divide al planeta en dos partes iguales, tanto el hemisferio norte como el del sur.

A estas alturas no podemos permitir que se quiera modificar -ni por mal pensamiento- el nombre de nuestro territorio, no podemos dejar que se quiera cambiar nuestra moneda -el dólar-, que tanto costó asumir y que hizo que el pais no caiga en quiebra; no podemos permitir que ciertos dirigentes políticos se burlen de la inteligencia de los ecuatorianos haciendo propagangas electorales ridículas preguntando a la gente qué tipo de música escuchan, como si de esto se tratara dirigir un país.

El pueblo no quiere candidatos de caricatura de carreras, de ofrecimientos que jamás se van a cuamplir. Nuestro Ecuador merece respeto: queremos propuestas serias a corto, mediano y largo plazo, metas alcanzables, no superficiales, ni tampoco inalcanzables.

Estamos cansados de que quienes quieren gobernar nos vean la cara de pendejos, y menos aún en esta etapa en que el mundo enfrenta al enemigo más grande de la historia, el covid- 19.

Está en nosotros pensar cuál de los candidatos es más sensato y no quiere protagonismo, sino que tiene ideas para gobernar a un país que se va desmoronando teniendo tantos recursos y que no puedan manejarlos por tanta ineptitud.

El pueblo es el que determinará el futuro, seamos pensantes y coherentes en lo que queremos para nuestro maravilloso ECUADOR.(O)