Las medidas económicas anunciadas la semana anterior, desencadenaron fuertes protestas a lo largo de todo el territorio nacional. De la noche a la mañana la violencia se apoderó de las calles y no faltaron actos vandálicos que dejaron enormes pérdidas, principalmente en Quito y Guayaquil.
La eliminación del subsidio a los combustibles desató un paro de la transportación que dejó 260 millones de dólares en pérdidas diarias. Se afectó directamente a los sectores de la producción y comercialización, se puede decir que toda la cadena productiva ha sido perjudicada, desde el sector empresarial hasta los pequeños comerciantes.
Imágenes de violencia, saqueo y vandalismo llenan los medios de comunicación y las redes sociales.
Mientras en nuestro medio el sector indígena se suma a las protestas, buscando la derogación de las medidas anunciadas.
Es evidente que en medio de la anarquía no se llegara a ningún lado. La delicada situación económica nacional requiere una intervención urgente con el objetivo de salvar la dolarización; es de esperar que el diálogo y el sentido común primen para encontrar soluciones para todos los sectores.(O)