San Felipe es uno de los barrios que alberga más migrantes. FOTO J.P. LA GACETA

Un estudio realizado por el Movimiento Indígena y Campesino de Cotopaxi (MICC), con el apoyo de la (UTC) demostró que la mayoría de habitantes de esta parroquia son foráneos.

María de los Ángeles Herrera nació en el barrio San Felipe hace 48 años, tras concluir sus estudios secundarios sus padres la enviaron a estudiar a la Universidad en Quito, se graduó como Arquitecta y nunca volvió.

A decir de la profesional el barrio cambió mucho en los últimos años, debido – principalmente – a la presencia de centros de diversión nocturna y la inseguridad.

Como el caso de María de los Ángeles hay muchos otros, los nativos del barrio prefirieron salir a domiciliarse en otros sectores, principalmente en el sector oriental de Latacunga, Ambato y Quito.

Un estudio realizado en el 2013 por el Movimiento Indígena y Campesino de Cotopaxi (MICC), en coordinación con estudiantes de la Universidad Técnica de Cotopaxi (UTC) determinó que el 87.36% de los habitantes de la parroquia Eloy Alfaro son migrantes.

De ese porcentaje el 34% de personas viven allí entre cuatro y seis años, el 20% más de diez años, otro 20% entre uno y tres años y el 18% entre siete y diez años. Los que viven allí más de diez años, están en promedio diecisiete años, (personas que migraron alrededor de 1997). Existen casos de personas que llevan allí hasta 30 años.

La mayoría son personas del sector rural de Pujilí (Zumbahua y Guangaje); los barrios donde se concentra la mayor cantidad es en Loma Grande, Pichul, Brazales y San Felipe; en este barrio se asentaron en el sector 10 de Agosto.

 “Hay cuartos en los que se acomodan hasta cinco personas, hay hacinamiento”, comentó Lourdes Tapia, moradora del sector, a quien le preocupa que la migración interna no se detenga y que la Administración actual no proponga acciones recurrentes en torno a esta temática. (I)