Juan Fernando Tovar

Psicológo clínico

El acoso escolar o también llamado bullying es un problema actual que está afectando a los estudiantes del sistema educativo de nuestro país. En la actualidad, es común encontrar publicaciones en noticias, diarios o en redes sociales acerca de nuevos casos de acoso, que generalmente terminan en graves afectaciones en la salud física y mental de las víctimas.
Según datos de la UNICEF, aproximadamente 1 de cada 5 estudiantes del Ecuador de entre 11 y 18 años sufren de acoso escolar recurrente, mientras que el 60% de los estudiantes en el mismo rango de edad han sido víctimas de al menos un acto violento durante el último año.
Entre las formas más frecuentes de acoso escolar se encuentran: insultos o apodos; rumores o revelación de secretos; robo de pertenencias personales; violencia física; y acoso de tipo electrónico por medio de redes sociales, también llamado ciberacoso. No existen diferencias significativas en relación al número de casos de bullying entre unidades educativas públicas y privadas, como tampoco se encuentra presente entre hombres y mujeres, sin embargo, los hombres son más propensos a recibir insultos y golpes, mientras que las mujeres a ser víctimas de rumores y ciberacoso.
Las víctimas de acoso escolar pueden experimentar problemas físicos, emocionales, sociales y académicos, además que aumenta la probabilidad de presentar ansiedad, depresión, sentimientos de soledad, disminución de rendimiento académico, pérdida del apetito, insomnio, faltas constantes y riesgo de abandonar los estudios. Adicionalmente, puede presentarse agresividad, irritabilidad, consumo de alcohol y drogas, distanciamiento de amigos y familiares.
Es probable que las víctimas de acoso escolar recurrente no comenten a sus familiares o docentes lo que está sucediendo por temor a las consecuencias negativas, por lo que los cuidadores de niños, niñas y adolescentes deben estar atentos a señales que puedan indicar que están siendo víctimas de bullying. Entre los principales signos se encuentran tristeza, nerviosismo, poco deseo de asistir a clases con normalidad, baja en el rendimiento académico y conductas que no sean normales en la persona.
Los niños, niñas y adolescentes que acosan a otros tienen mayor probabilidad de abuso de alcohol y drogas, vandalismo, peleas, abandono escolar, condenas por delitos en la adultez y comportamiento abusivo o violento contra amigos, familiares y esposa. Las personas que ejercen violencia pueden tener un historial de exposición a situaciones estresantes, descuido, acoso, entre otras.
Al ser testigos de una situación de violencia, específicamente de acoso escolar, es necesario tomar contacto con las autoridades encargadas y con los representantes legales del menor. La valoración por parte de profesionales de salud es imprescindible, tanto por parte del médico como del psicólogo, con el fin de determinar las consecuencias de la violencia en la salud integral del menor. De igual manera es necesario emprender acciones para resguardar la seguridad de la víctima, por lo que el trabajo conjunto con los departamentos de consejería estudiantil es esencial.
Los psicólogos realizarán una valoración por medio de una entrevista clínica y de ser necesario con el uso de pruebas psicométricas, para determinar la gravedad de la violencia y sus consecuencias en la salud mental de las víctimas. A partir de esta evaluación se sugiere continuar con un proceso psicoterapéutico para disminuir la sintomatología y permitir al menor aumentar su bienestar, es importante la participación activa de los padres o cuidadores del menor.
Los menores que ejercen violencia también requieren de atención psicológica, procurando que acciones de este tipo no se repitan. En ambos casos, el ambiente con los niños, niñas y adolescentes debe ser de comprensión y empatía, buscando las mejores estrategias y técnicas para generar cambios y que estos se mantengan en su diario vivir. Es crucial que las familias brinden espacios para compartir emociones, pensamientos y eventos, tanto positivos como negativos, sin llegar a la crítica acerca de los mismos. (O)