La Responsabilidad Social

En el siglo XIX, es cuando comienzan a surgir ciertas restricciones religiosas, ideológicas, y una ética capitalista que se convierte en un elemento fundamental del desarrollo de la humanidad. Es de esta forma, que la responsabilidad social aparece progresiva e implícitamente dentro de las normativas y limitaciones que se presentan a la ética capitalista. Para Griffin y Ebert (1997), es hacia el año 1890 cuando el concepto de responsabilidad social empresarial llega a su máxima expresión, y pueden comenzar a observarse cuatro diferentes etapas de su evolución.

     El concepto de responsabilidad social empresarial hace su aparición cuando se vivía un desarrollo desequilibrado de la actividad empresarial, y los conflictos laborales se podían observar fácilmente. Pero es sólo hasta principios del siglo XX, cuando se empieza a consolidar este concepto, debido al desarrollo de la “filantropía empresarial”; es decir, acciones filantrópicas realizadas   desde la empresa en forma sistémica y bajo una cierta visión estratégica. En esta época, comienzan a demostrarse rasgos de la función social que asumen los dueños de los medios de producción o empresarios, pero todavía no se evidenciaba la participación de la empresa en el desarrollo social.

     La segunda fase de la evolución de la responsabilidad social empresarial se inicia en el año 1929, época caracterizada por una crisis económica y social que afectó a los países más desarrollados, produciendo cierta reformulación de la filosofía empresarial. Durante la década de los 30, los empresarios fueron culpados por el fracaso de los negocios y la pérdida de trabajos, debido a su avaricia y preocupación por sus propios intereses. A razón de esto, surgieron nuevas leyes que describieron y ampliaron la función de las empresas para proteger e incrementar el bienestar general de la sociedad, y la responsabilidad social buscó combatir los estragos de esta crisis.

     En la década de los 60, se vivió la propagación de diversas corrientes ideológicas y de protesta, además de un mayor protagonismo de la juventud a través de diferentes movimientos culturales y políticos. Un alto grado de conciencia y participación ciudadana se veía reflejado en la sociedad a través de protestas, demandas y movimientos de derechos civiles.

     Es por esa presión ejercida por los trabajadores y consumidores, que los empresarios decidieron comenzar a otorgar un mayor interés a ellos y al entorno que los rodea, cambiando así la concepción de responsabilidad social empresarial. Se identificaron nuevas demandas de la sociedad, que iban más allá de los productos o bienes que se ofrecían, y se evidenció que la conducta ética, ambiental y social de las empresas producía un impacto positivo en los consumidores, quienes exigían mayor información de los productos y su fabricación.

     En la década de los 70, se empezó a propagar el modelo social empresarial a través de textos y seminarios. Igual sucedió con el balance social, usado inicialmente como un instrumento informativo acerca de la labor social realizada por la empresa, y luego como una herramienta para medir su gestión empresarial.

     A partir de los años 80, se comenzó a vivir una mayor conciencia de globalización económica y numerosas campañas intensas de los movimientos ambientalistas, además de un mayor crecimiento referente a la responsabilidad social empresarial, la cual comienza a ser asociada con el concepto de desarrollo sostenible como estrategia mundial de la conservación de la naturaleza y el medio ambiente. La Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo define el desarrollo sostenible como aquel “…que satisface las necesidades del presente   sin comprometer la habilidad de las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades” (WCED, 1991). Es de esta forma que se empieza a evidenciar la estrecha relación entre lo económico, lo social y lo medioambiental.

A partir de entonces se  comienzan a observar importantes avances en el tema de medición de la responsabilidad social empresarial, a través del establecimiento de estándares internacionales para las empresas,  el  desarrollo  y  estructuración  del  balance  social  y  de  otros  manuales  con indicadores cualitativos y cuantitativos de la  responsabilidad social empresarial, los cuales permiten dar a conocer y valorar los esfuerzos de las empresas en el sentido de  conciliar lo económico con los impactos sociales y ambientales.

Finalmente, la función social de la empresa es vista dentro de un concepto moderno con un sentido ético o moral, la cual debe ir mucho más allá de la participación que le corresponde dentro de los mecanismos formales de distribución de riquezas de la sociedad. En el fondo, se trata de saber cuáles son las responsabilidades sociales del empresario más allá del ámbito puramente económico y resaltar la relevancia actual sobre lo social.