Se ha escrito infinidad de veces sobre la amistad. Por momentos pienso que la vida es una novela, cada capítulo vivido es una oportunidad para sentir lo que le pasa a otros.
Reunida con un grupo de jóvenes, uno de ellos (Johnny) pidió en defensa de otro amigo que le reconociera su actuación; por momentos pensé …aún existen gente que teniendo muy poca edad tiene la gallardía para defender la actuación de un amigo… esto me llenó de gran satisfacción. Nadie en la sala de reuniones dijo nada, solo él me hacía notar que había una equivocación respecto a la actuación de su amigo y que debía rectificar. Me detuve a pensar qué efecto tan maravilloso sentí al momento de notar este joven hablando de su amigo. Hacia tan solo pocos días que me había sentido derrumbada porque pensé que entre los jóvenes no lograba mirar o evidenciar la lealtad al maestro o bien a sus compañeros, cada cual miraba por sí mismo, y esto fue motivo de preocupación de mi parte.
Algo similar me pasó ayer, cuando fui a ver a una persona privilegiada en mi vida, son de esas pocas personas que quedan en la vida de uno. Esta persona nunca ha tomado un escudo para defenderme, pero me basta saber que tampoco me ha hundido o bien me ha dejado sola ante la adversidad. Su paso por mi vida será siempre respetado porque en el fondo de mi alma recordaré que ha estado allí. Muchas personas lo han persuadido para que su cambio ante los demás sea tan parecido al de ellos, pero él mantiene sus bases éticas y morales intactas, a solas siempre manifestó su estima hacia las personas que considera debe honrar y al mismo tiempo su repudio ante las cosas que están mal hechas. Anoche lo abracé en medio de su dolor, lo bendige en el marco de su soledad y tomé su rostro para decirle “estoy aquí y te doy un Dios te bendiga por siempre”, ya todo pasó.
En la habitación fría y sola se encontraba ese hombre que suele pasar desapercibo y al mismo tiempo al pasar deja el brillo que inspira su transparencia. Pensé donde están todos los amigos que dicen ser, qué pasó durante el día que un STOP dio lugar a dejar pasar el momento de manifestarle lo que necesitaba en ese momento un poco de compañía. Conmigo estuvo mi fiel amiga, me acompañó como soldado que recibe las órdenes de su jefe superior… cuando le comenté la soledad y el sentimiento por la ausencia de los verdaderos amigos vi en ella sus lágrimas por nuestro compañero.
Quizás las razones por las que fácilmente “’los amigos” nos dejan a un lado tenga diferentes motivos, pero no hay nada que justifique tanta falta de sensibilidad a los afectos. Lo que si es cierto es que pocos son los que realmente están allí al momento que lo necesitas. Estoy bien conmigo misma porque aún estando en otro país creo haber cumplido con todos aquellos que ante la adversidad se caen emocionalmente, dudaría si expresara lo mismo respecto a mi persona.
Para mucha gente los momentos que definen una buena amistad son profundos, cuando uno pierde alguien, cuando estamos en un hospital, cuando necesitamos de una palmada porque emocionalmente estemos quebrados, cuando estamos sin trabajo, cuando el otro está necesitado y no tiene, cuando injustamente te roban el alma por intereses profesionales, cuando el protagonismo está por encima de los afectos. Lo importante es que “amigo” tiene una connotación profunda y verdadera.(O)