En mayo empezaron a llegar las alarmas, el Covid-19 sí tenía un efecto en los niños y no como se pensaba al inicio de la pandemia, que les afectaba muy poco.

La rápida propagación del coronavirus dejó sin argumentos a la comunidad científica internacional la que día a día ha ido aprendiendo de esta enfermedad que no ataca a todos los seres humanos con los mismos  síntomas, los expertos hablan de que es un virus poliformo y que tiene diferente impacto en cada individuo.

Los casos son increíblemente diversos, van desde los asintomáticos hasta los que tienen complicaciones realmente graves por un daño sistémico del aparato respiratorio que requiere de ayudas médicas extremas.

Como decíamos al principio, recién se comienzan a conocer los efectos del virus en los niños, en el caso concreto de Ecuador, el hospital pediátrico Roberto Gilbert, de la Junta de Beneficencia de Guayaquil, estudia casos de síndrome inflamatorio multisistémico asociado al C-19. 

A pesar de que los síntomas pueden ser muy leves en la mayoría de pacientes, en otros se presentan complicaciones que dependerán del órgano afectado por la hiperinflamación. Se pueden dar alteraciones cardiológicas, renales, dermatológicas, neurológicas, gastrointestinales o respiratorias.

En este contexto está por demás insistir en las medidas a tomar para proteger a los infantes. Los niños no pueden exponerse al al virus, es preferible que se mantengan en la seguridad de sus hogares.  Si tienen que salir a la calle,  deben hacerlo con el uso de mascarilla. Hay que inculcarles el lavado permanente de las manos. Aunque los adultos no lo crean, los niños pueden discernir perfectamente sobre la peligrosidad de una enfermedad para la que no hay cura aún. Por ello las medidas de auto protección deben convertirse en un hábito positivo.(O)