Es inimaginable que el consumo de alcohol y de otras substancias empiece en el Ecuador entre los 10 y 12 años de edad. Pero es la realidad.
Muchos de los estudiantes al salir de las escuelas se encuentran con gente que les proporciona licores de muy baja calidad y droga. Cada vez hay menos control.
Muchos de los problemas empiezan en la casa viendo a sus padres sin importar el ejemplo que dejan a sus hijos. Las malas compañías, los problemas psicológicos, el bajo rendimiento escolar, los embarazos prematuros son algunas de las consecuencias que se quedan en los jóvenes.
Los programas para ayudar a los consumidores y familias tienen que mejorar en todo el país, es un problema latente y que con la pandemia empeoró.
Con la información diaria se deben dar charlas y apoyo en los colegios y el Ministerio de Salud Pública debe enfocarse en esta problemática con un presupuesto adicional destinado a éste.
Debemos tratar desde la sociedad civil, en el círculo de padres de familia de los colegios, y hacer reuniones periódicas para analizar cómo va el comportamiento del alumno y su desempeño.
Desde casa podemos hacer mucho con un diálogo abierto, y el aporte psicológico de los colegios debe ser en conjunto. Eso si en Ministerio de Educación y el Ministerio de Salud no pueden quedarse de brazos cruzados, se debe poner más énfasis sobre ésta gran problemática y hacerlo ya, la juventud clama por ayuda. (O)