Con los acontecimientos que se dieron en el mes de octubre, quedó al descubierto el tremendo descuido que ha existido por los gobiernos de turno, a la gente del campo, la misma que, como mejor opción ha tomado la decisión de bajar a las ciudades, especialmente a Quito, a buscar mejores oportunidades de vida, siendo la capital de los ecuatorianos en la actualidad, la urbe con mayor número de desempleados del país.
Sin duda que será de aplaudirle al exmandatario que, con el famoso cuento de las escuelas del milenio, cerró cientos o miles de escuelitas que, ataban a esta gente a su tierra, hoy los campos se encuentran llenos de ancianos, un problema muy grave para el futuro inmediato de este país.
Se acaba la productividad de la Sierra y ningún gobierno ha hecho nada para detener este fenómeno social, que nos asfixia, que nos aplasta y para el que no vemos una solución visible.
En Cotopaxi se ha invertido mucho en vialidad, hacia las comunidades abandonadas, sería bueno que ahora el gobierno con la excelente vialidad que hay, comience a desarrollar centros de acopio para comprar y comercializar la producción agrícola local y que no caigan en las manos de los miserables intermediarios que, como bien se sabe, son los únicos que se llevan la ganancia del esfuerzo y el sacrificio de esta gente, que al no tener una situación estable y decente, prefiere huir, como lo habíamos dicho, hacia las grandes ciudades a mendigar, porque les resulta mucho más rentable.(O)