Gran sorpresa ha generado en incrédulos agentes fiscales, quienes han debido redoblar esfuerzos para atender a decenas de ciudadanos que se agolparon en sus dependencias, en todo el país, para receptar las declaraciones voluntarias sobre el conocimiento de datos certeros que permitan ubicar el lugar en donde se encuentra el dinero apropiado indebidamente por quienes ocuparon funciones públicas en el Gobierno Central, gobiernos provinciales y cantonales, en la década robada. Los denunciantes pueden beneficiarse con el veinte por ciento de lo recaudado, bajo estricta reserva. También existe un tratamiento preferencial, con eliminación de cargos, para quienes acepten el ilícito y devuelvan el dinero del pueblo ecuatoriano. Por lo que, hay gran expectativa de contar con recursos frescos para cubrir el déficit presupuestario, sin necesidad de aumentar gravámenes impositivos al pueblo ecuatoriano.
Paralelamente, el país ha visto un despertar de la conciencia nacional sobre la precaria situación económica que enfrentamos, debido a una década de malos manejos de la cosa pública, en una sumatoria de malas decisiones, autoritarismo y corrupción, a espaldas del pueblo, cuya participación declarada como Derecho en la Constitución, no ha pasado de ser una mera declaración. Es así, como se han auto convocado los actores de la economía, representados por sus dirigentes, para analizar los grandes temas que preocupan al Ecuador, que vienen arrastrados desde la época anterior a la dolarización y se proyectan para largo plazo, caso de no merecer la atención consensuada para cambiarlos.
Por primera vez, dejando banderías políticas de lado, se han realizado planteamientos estructurales para nuestra economía, con miras a los próximos veinticinco años. Se trata de marcar un nuevo rumbo por encima de los intereses políticos de los mandatorios de turno, en los cuatro niveles de gobierno. Se buscan consensos, dejando los disensos para buscar acercamientos en el camino. Parece que el debate sobre mantener la dolarización ha conseguido el primer elemento de acuerdo. Ahora se habla de explorar la estrategia de crecimiento hacia afuera, buscando colocar los productos y servicios ecuatorianos en los mercados mundiales. Esto generaría empleo sostenible y crecimiento económico, que dote de mayores recursos al Estado para cumplir con las interminables necesidades de la creciente población, sin recurrir a endeudamiento ni nuevos impuestos.
Los trabajadores y empleadores trabajan con entusiasmo en una propuesta de dinamización del empleo productivo privado, que permita superar al menos las dos terceras partes de la fuerza laboral en empleo adecuado. Se reconocen como objetivos nacionales la generación de empleo, descentralización de los polos de desarrollo y reactivación del sector rural. No pueden quedar atrás los compromisos en materia de capacitación, para elevar la productividad de forma efectiva y agresiva, compensando la falta de competitividad que nos ha convertido en un país muy caro para producir. Los costos locales superan a Estados Unidos en más de veinticinco por ciento en los últimos seis años.
Ha entrado en análisis a fondo el manejo de subsidios, para terminar con el castigo para todos, en beneficio de pocos, recuperando recursos necesarios en áreas prioritarias. Hay conciencia de que, para contar con los capitales que hagan posible el desarrollo económico deseado, debemos ser competitivos, al menos en nuestra región, dando la seguridad jurídica que aquellos demandan y las condiciones razonables que cualquier inversionista aspira.
Con toda esta energía positiva que se ha generado alrededor de temas de gran importancia para alcanzar un sitial destacado de desarrollo sostenible en América Latina, estamos optimistas y pensamos que los grandes intereses nacionales prevalecerán, por encima de los mezquinos politiqueros, que mayoritariamente nos han gobernado. Dicho lo cual, les deseamos un ¡feliz día de los santos inocentes!(O)

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