Podrán ponerse de acuerdo los incipientes y demagogos que hoy manejan las agrupaciones, llamadas movimientos o partidos políticos, para hacer gobiernos con visión del futuro con sólidas estructuras y con alternancia democrática, pero con un programa de gobierno que dure siquiera dos décadas? Veamos si es posible con lo que tenemos:

Un hermoso país con cuatro regiones bien delimitadas: Insular, Costa, Sierra y Amazonía, la primera declarada Patrimonio de la Humanidad, las tres siguientes con climas diferentes y estables, tenemos a dos horas el cálido, el frío y el templado, tenemos el agua, tierras exhuberantes, en la Costa y en la Amazonía luchamos contra la feracidad de sus tierras, minerales al escoger, paisajes paradisíacos, playas, ríos, lagos, elevaciones como ningún país del orbe…, sí, como ninguno del mundo.

Su gente diversa: nuestros hermanos indígenas con sus tradiciones, el alegre y emotivo costeño con su jovialidad, el sincero y reflexivo serrano con sus anhelos, los insulares y orientales con su propia cosmovisión de la tierra, del aire y del agua.

Qué nos falta entonces para que el Ecuador ocupe un lugar importante en el concierto de las naciones del Continente Americano?

Será que la calidad política de nuestros mandatarios no está a la altura de las prioridades y necesidades de la nación?

Será que no existe en su mente un real sentido de Estado, en donde el respeto a la ley, a los recursos, a la opinión divergente es escasa? La corrupción ha aislado al pueblo y ya casi no le importa lo que hagan en el Poder?

Será que no se practica en lo absoluto una cultura de coincidencias y consensos en medio de la diversidad? Es decir, no hay un ideal de país.

Será que sobran politiqueros, por lo tanto no existen políticos con madera de estadistas? Como dijo CHURCHILL: “El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”. Por ahí anda diciendo un candidato que desean el poder para el pueblo por 30 o 50 años.

Será posible como ocurrió en Chile, luego de la dictadura de Pinochet, que los partidos se pusieron de acuerdo para elegir  presidente, alternándose la Democracia Cristiana y el Socialismo: Aylwin, Frei (hijo), Lagos y Bachelet  durante cuatro períodos bajo un programa de gobierno con seguimiento de políticas y objetivos para el futuro de Chile.

SOÑEMOS CON LA CALIDAD ACTUAL DE PARTIDOS Y POLÍTICOS QUE TENEMOS AQUÍ.  (O)