Creo que en un gran número de ecuatorianos no queda la duda de que algo anda mal en las altas cúpulas gubernamentales; que algo anda mal en la más alta de la esfera gubernativa de nuestro Ecuador, algo y muy peligroso está sucediendo y que será una nefasta herencia para el futuro si es que no existe un punto de inflexión entre un pasado funesto o de una década ganada, el presente de terror y de “amoríos” entre las personas que ocupan los más altos cargos de la república y un promisorio futuro para el país y sus habitantes, hechos, reitero, cometidos por miembros de las más alta confianza de un gobierno que tendrá un lugar preponderante en la historia del Ecuador, lugar que el pueblo le va ya ubicando en cada uno de los segmentos más íntimos de la sociedad.
Creo que todo lo sucedido es ya parte de la historia, esos hechos que quedarán en los anales como prueba de lo que no debe volver a ocurrir en un gobierno, pese a que aún existe ciudadanos, hombres y mujeres, conocidos y algunos amigos, que creen en que la Revolución Ciudadana fue lo mejor que ha parido la tierra y que no habrá gobierno que les iguale en el futuro inmediato y en esas visiones lejanas en el firmamento de la historia política del país.
Claro, hoy nos toca, a los que nos estamos preparando para dejar la vida pública en las diversas formas del quehacer cotidiano de nuestra comunidad, a los ciudadanos con una edad madura para ejercer cualquier reto y a esos hombres y mujeres que con su juventud y elevados conocimientos, todos unidos, ejerzan un verdadero liderazgo que nos saque de ese marasmo en el que nos encontramos con autoridades que no tienen ningún respaldo ni credibilidad ante la comunidad nacional y que han perdido toda autoridad moral para ejercer con dignidad esos encargos por elección, por designación o por “regalos” y componendas.
Y es que no nos queda muy claro cómo es que habiendo un sinnúmero de elementos como para que se sigan procesos de diversa índole, como aquel en que cuando a una autoridad se le elevaron sueldos y hasta con retroactivo de manera ilegal; aquellos asuntos elaborados por especialistas en auditorias y que fueron ellos, los denunciantes, “ajusticiados” por decir esa verdad, cuando la comunidad conocía de hechos nada claros y peor honestos en muchas acciones de funcionarios y empleados públicos, todo eso siga durmiendo el sueño de los justos tras una justificación que respeto, pero que no comparto, la prohibición de brindar información para que la comunidad conozca y sepa realmente el trabajo desplegado por cada una de las instituciones del Estado ecuatoriano y sean puestas en el fiel de la balanza para el “juzgamiento” de la opinión pública a través de conocimiento claro de las cosas y de los hechos.
Y allí comienza el lanzamiento de una pelotita, “yo he cumplido, el que no cumple es el otro”; vamos donde ese otro y nos dice lo mismo, “no… yo soy el que si cumple, ellos, los otros son los que se callan” y luego desaparecen como por arte de magia todos los vestigios porque supuestamente van a la capital para que sean revisados los procesos a control remoto y sin conocimiento de los hechos fundamentales perseguidos en cada una de las jurisdicciones.
Bien, llegamos a ese punto de inflexión, de ruptura o como quieran llamarlo, para cortar de una vez por todas esos mecanismos de negociaciones y de acuerdos y se sepa de una vez por todas los hechos cometidos por el circulo dorado del gobierno anterior y de todos los gobiernos, incluidos los funcionarios del actual régimen, para que nadie se atreva nuevamente a meter la mano en la caja fiscal y se lleve un solo centavo que no haya sido ganado y devengado en base a un trabajo honesto y pagado bajo las premisas fundamentales de la ley, de las disposiciones legales y, sobre todo, de la ética y la transparencia.
Por ello, el Ecuador, las autoridades anteriores y de turno, deben darle al país un baño de verdad, pero que ese baño no sea una simple ducha en la cual les cae un poco de agua y les resbala porque están muy bien aceitados; nada de eso, que sean baños en tina o de asiento para que quedan allí flotando todas las verdades que han tratado de ocultar a través de acuerdos, de testaferros, paraísos fiscales, nombres falsos y más elementos que utilizan para robarse los fondos que bien repartidos y utilizados, no habría un solo ciudadano que mendigue o que raye en la miseria como está sucediendo en los actuales momentos en nuestra república. Por hoy se ha terminado la tinta hasta una nueva recarga…(O)

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