Hace un par de semanas los afiliados a la Seguridad Social caímos en desesperación ante la noticia de que para el mes de agosto de este año, el fondo de salud del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social -al que todos aportamos- se quedará sin dinero para cubrir los más elementales gastos de los afiliados (y sus dependientes) y además fuimos testigos de la nube gris que con este anuncio se extendió sobre el fondo de pensiones, posiblemente el más importante de todos, que perjudicaría a jubilados actuales y a quienes luego de décadas de servicio querremos acogernos a los ‘beneficios’ del retiro planificado, el origen de la seguridad social a nivel mundial.

            El dilema del IESS y sus recursos no es nuevo, es más’, es ‘cacho viejo’, en mis 32 años (más de 12 de ellos afiliado a él), he escuchado de la falta de liquidez de la ex Caja del Seguro año tras año y aquello de la ‘deuda del Estado con la seguridad social’ es igual ‘cantaleta vieja’, tan vieja que parece que quieren que la deuda prescriba y no se pague.

            Se ha dicho en estos últimos días que las obligaciones del Estado con la Seguridad Social son de cerca de 7000 millones de dólares, que además de eso hay unos 2000 millones de deuda de empleadores respecto a aportes no pagados y que además las inversiones del IESS se han dilapidado construyendo elefantes blancos que no se concluyeron y tampoco le dieron el rendimiento esperado.

            ¿Pero qué alternativas tiene el IESS para financiarse y superar esta crisis? La primera de ellas cobrarle al Estado lo que le debe ¿cuánto? No tengo la más remota idea (y estoy seguro de que ni en el IESS ni en el Gobierno tampoco), por lo que es necesaria una auditoría internacional INDEPENDIENTE que determine a dólares presentes la deuda que el Estado tiene con la Seguridad Social; ¿por qué internacional e INDEPENDIENTE?; porque necesitamos que alguien que no tenga conflicto de intereses establezca la realidad de la deuda, pero lo más importante la cuantifique a dinero actual; ¿qué es eso?; que no licue la deuda en sucres anterior al 2000 y la convierta a valor actual, así la sinceramos.

            ¿Cómo y en cuánto tiempo debería pagarse? Eso ya depende del acuerdo entre el IESS y el Estado, desde esta tribuna de opinión creo que la opción comentada por el presidente Lasso de que sea a través de bienes productivos del Estado que generen rentas posteriores es bastante buena, el IESS podría recibir los bienes de Inmobiliar por ejemplo, rentarlos, recibir esos cánones y tener además de activos cuantificables, ingresos adicionales mensuales, su rentabilidad.

            ¿Pero y los empleadores morosos? ¡A coactiva! Y también ¡a fiscalía! Los artículos 242, 243 y 244 del Código Orgánico Integral Penal definen como delitos la no afiliación y el no pago de aportes al IESS, cuando apliquen esas normas no solo que lograrán la recaudación de esos 2000 millones, sino que además generarán cultura de pago y dejarán de afectar a tantos trabajadores que están en fila esperando por sus jubilaciones. Por ahí conozco a un posible DE-LIN-CUEN-TE domiciliado tributariamente en Joseguango Bajo, que por años no pagó las afiliaciones de sus empleados mientras gozaba (y lo sigue haciendo) de un edificio completo que construyó en el norte de Quito, por gente como él podrían empezar.

            ¿Y las inversiones? Que los bienes en obra gris se vendan a la empresa privada y éstos desarrollen los proyectos que el IESS no pudo (o no quiso) o los pongan en un fideicomiso con administración privada si aún los quieren, que los hoteles a medias, los conjuntos habitacionales y los proyectos sociales generen plata.

            El IESS no está sin plata, la tiene, es cuestión de ponerle ganas a encontrarla, cobrarla, administrarla y seguir brindando los servicios que como afiliados merecemos. (O)