Antes se decía, el mundo da las vueltas, no la tierra da las vueltas; es decir, el mundo éste es algo incomprensible, sólo el poeta que viniendo del más allá decía: “claro es mi Dios, tal que al mundo asombra tan bello que a sus pies el sol es sombra”.

Largo hemos vivido y podemos saber cómo cambian las estaciones.
Sabemos lo de hoy; pero no del mañana.(O)