No me refiero al pan ganado con el esfuerzo de cada ecuatoriano para llevarlo a la mesa, me refiero a “ La Inseguridad” que se ha vuelto el pan de cada día, pero para NO vivir.
La promesa de nuevos empleos, de un nuevo código de trabajo transformado, de una consulta popular para mejorar las condiciones de vida de nuestro país parecen estar cada vez más lejanas.
No hay día en que no veamos más indigentes en calles, plazas e iglesias. EL trabajo informal en todas partes del Ecuador es insostenible, por esto los asaltos y ajustes de cuentas son el verdadero PAN DE CADA DIA.
Qué esperan las autoridades de gobierno central, para de una vez por todas apartar los malos elementos de las filas tanto policiales como militares y defender a las personas que pacíficamente buscamos la manera de llegar a tener una propuesta laboral justa, y poder salir a la calle sin ningún temor.
Observamos que las leyes para garantizar empleos dignos están cada vez más lejanas y al parecer imposibles.
Lo ofrecido ES DEUDA para el gobierno que debe poner como prioridad el empleo justamente remunerado y garantizado, además de la seguridad para llegar al mismo sin ningún riesgo.
No nos cansaremos como sociedad civil en exigir el derecho al trabajo digno, con el debido aporte al IESS y las debidas garantías tanto para el empleador como para el empleado.
Hasta cuándo vamos a seguir esperando, parece un cuento y una burla al pueblo, ya que vivimos en una zozobra constante que se está pasando de generación en generación, en un país que no da signos de avance en estos temas básicos para vivir en calma por un futuro próspero.
Seguiremos insistiendo en nuestros derechos. (O)