Sin duda que el peor de los pecados que tiene Cotopaxi, es la notoria desunión de sus autoridades, en temas tan trascendentales como lo es la seguridad de esta provincia y en especial, a propósito del gran amotinamiento nacional, que se llevó a cabo en cuatro de los centros penitenciarios más grandes del país

Siendo Cotopaxi una de las provincias afectadas, llamó poderosamente la atención que el Alcalde de Latacunga y el Prefecto brillaron por su ausencia a la Mesa de Seguridad convocada por la Gobernación, actitud muy contraria a la demostrada por las autoridades de la otras ciudades afectadas.

Sin duda que en un tema tan relevantes como lo fue este, es imposible pensar, que no estén todas las autoridades juntas para buscar una salida, ya sea para que se vaya la misma cárcel o para exigir el control de los centros penitenciarios, que en los actuales momentos, como lo ha dicho el mismo Ministro de Gobierno, Patricio Pazmiño, son manejados por mafias internacionales. 

Todos sabemos en la manera precaria en la que funcionan estos reclusorios, a los que les han recortado el presupuesto y no tienen ni siquiera recursos para comprar candados para asegurar las celdas, al pedir apoyo emergente a las autoridades de la localidad se negaron  a brindarla, a pesar de la complicada situación de emergencia, por la que se está atravesando este lugar. 


Si bien es cierto que el manejo de las cárceles es autónomo, tratándose de un asunto de tanta emergencia, en el que se necesitaba que se ponga seguridad   de manera inmediata para controlar estos amotinamientos, se podía gestionar alguna alternativa. 
Está claro que hace falta más unión a los cotopaxenses, se vienen días difíciles y de una manera tan egoísta y desorganizada, será muy difícil salir adelante.  (O)