El poncho, prenda andina que trasciende a los pueblos indígenas y que ha sido incorporado a la vestimenta rural especialmente, constituye una categoría de incalculable valor cultural, forma parte de la representación simbólica de nuestros pueblos en su íntima relación con el medio ambiente.

Muestra una mezcla y confrontación de culturas cuyo origen está en la época precolombina, sostenida durante la conquista y vigente, hoy, en la contemporaneidad; el poncho es una prenda infaltable en la ruralidad andina.

Sus colores e iconografías han permitido que su uso esté relacionado con la representatividad en la vida política y social de comunidades y grupos humanos que gracias a esta prenda reafirman su identidad, constituyendo un atuendo que está presente en las fiestas tradicionales más importantes.

Los símbolos de identidad se reflejan en sus diseños y confección, en estos se destaca la expresión de los siete poderes: sabiduría, ceremonial, divinidad, fertilidad, comunitario, esperanza y tranquilidad.

Así, el poncho trae entretejida en su textura historias, razones y sinrazones, de contradicciones y leyendas, de episodios y memorias. Es una especie de tejido social, que testimonia lo que ocurrió en los telares de la cultura.

El poncho tiene un nivel de representación que integra: cosmovisión andina y vida cotidiana de la ruralidad, identidad y cultura, visibilización e invisibilización de importantes grupos humanos. La relevancia que este tiene trasciende los cambios culturales  que abren un abismo entre lo ancestral y lo moderno.

Las diferentes prendas de vestir, en especial el poncho, nos ayudan a comprender la trascendencia y el significado de las relaciones entre pueblos o de sus integrantes, es un proceso permanente de relación, comunicación y aprendizaje personal, grupal, conocimientos, valores y tradiciones distintas; orientado a generar, construir y propiciar el respeto mutuo y el desarrollo pleno de las capacidades de los individuos por encima de sus diferencias culturales y sociales.

Si queremos ser un país intercultural,  acerquemos nuestros conocimientos al cabal entendimiento de diversas cosmovisiones para vivenciarlas, esto facilitará el intercambio en términos equitativos, en condiciones de igualdad.(O)