Históricamente, los habitantes originarios de los hoy conocidos como territorios del centro del Ecuador,  han ocupado el valle interandino de la hoya del Patate, tomando como referente de vida la cuenca del río Cutuchi; con el pasar de los años y la conquista de los incas, el Qhapac Ñan reafirmó la presencia de pobladores que se nuclearon en torno a los tambos, los que con la presencia de los españoles se constituyeron en asientos, los más importantes se transformaron en villas y estas en ciudades. Estos antecedentes dan origen a la ciudad de Latacunga.

El proceso de asentamiento humano junto a los ríos se dio por la fertilidad de sus tierras, la expansión de la zona urbana obligó a encontrar soluciones de integración geográfica, así, los puentes establecen la conexión de los pobladores que se trasladan desde las terrazas periféricas hacia la terraza principal del casco colonial.

De esta forma, cada puente de la ciudad incorpora interesantes referentes simbólicos, con su correspondiente valor histórico y como pieza estética que unifica las distintas maneras de ver el mundo de los pobladores latacungueños.

Los primeros puentes fueron rústicas construcciones de madera, tuvieron que pasar muchos años para construir monumentales obras con piedra. En el Archivo Nacional del Ecuador, en Quito, con el Nº 19,01.01.02. RES-0019, sección general, serie: Residencias, caja 18, se conserva el proyecto de un puente sobre el río Cutuchi en Latacunga, data del 26 de febrero de 1777, de autor anónimo, en tinta y acuarela sobre papel,  de 820 x 1380 mm, proyecto que por carencias económicas nunca se llegó a ejecutar.

Este diseño del siglo XVIII, seguramente, fue un importante referente para la construcción del puente  que sigue sirviendo a la ciudad y, que según anotaciones de César Moya, se efectuó en 40 años; cuando se inauguró, el 22 de agosto de 1920, era el más extenso del Ecuador con más de 100 metros y once arquerías de piedra. Existen fotografías del proceso de construcción del puente que fue denominado ‘5 de Junio’ en homenaje al día clásico de la Revolución Liberal.

En sus 101 años de existencia, el puente ha permtido reconfigurar el significado de toda una ciudad al constituirse en un punto permanente de encuentros y expresiones culturales del pueblo latacungueño. Ha sufrido, en más de una ocasión, modificaciones, mutilaciones, añadidos, acciones  que -en su mayoría- han afectado su valor estético patrimonial, sin embargo en nada debilita su simbolismo e historia, ya que después de este fue construído el puente ‘chiquito’ en la década de los 30 y 40 del siglo XIX por el Municipio de Latacunga, y en los subsiguientes años, otros han posibilitado la integración de nuevos barrios a su creciente desarrollo urbano, sumando a sus apelativos distintivos el ser la ‘Ciudad de los puentes’.

Cuidemos y valoremos nuestro patrimonio arquitectónico, no caigamos en la indiferencia por desconocimiento, aprendamos a amar nuestra ciudad respetándola y conservando sus íconos,  referentes de desarrollo.