Varios son los requerimientos que aquejan a las ciudades, algunos son económicos, tecnológicos, sanitarios, ecológicos entre otros, y todas estas demandas incrementan de forma proporcional cuando las urbes crecen en población y extensión.

La generación de residuos y el manejo de los mismos hace mucho que son tema de interés social, no solo por el efecto que puede tener en nuestra vida sino porque es un tema en el que todos estamos involucrados de manera directa e indirecta. Pocas cuestiones pueden tener un accionar con impacto tan amplio en lo económico, lo social, lo ambiental incluso en lo visual.

Dejar de lado la implementación de políticas para una adecuada administración de los desechos tiene un costo el cual no siempre es cuantificable y mucho menos medible, las dependencias gubernamentales aún mantienen estas cifras dentro del campo de lo empírico, como sea esto significa pérdidas para los países y cabildos municipales.

En las ciudades que aún no consideran el reciclaje como parte de sus ejes de trabajo no solo pierden dinero, sino que se auto imponen la barrera de no generar una oportunidad de negocio y de generar trabajo y riqueza dentro de una nueva era de economía circular.

La tarea de reciclar no solo ayuda a disminuir los residuos, sino que en términos generales ayuda a que nuestro país pueda cumplir los acuerdos de cambio climático a los que está adherido. Poner en marcha estos modelos de economía circular permitirá que toda una generación cree conciencia y sea exigente con sus presentes y futuros gobernantes, estas exigencias y la implementación de políticas innovadoras en materia ambiental provocarán a su vez un desafío industrial, en donde el sector productivo deberá rediseñar sus productos para generar menos residuos, reutilizar sus partes y componentes, y que el final de su vida no sea el fin de su aplicación como materia prima.

Según los datos del Banco Mundial en América Latina se generan aproximadamente todos los días 430 mil toneladas de basura, es decir que cada habitante en este continente produce en promedio 14 kilogramos de basura. Existe  además datos aún más reveladores de cómo esta gestión va quedando a la cola en las políticas públicas, puesto que según el Banco Interamericano de Desarrollo indican que en Latino América se recicla más del 2 % del total de los residuos, pero aquí radica la importancia de volcar la mirada a este tema puesto que son las directrices políticas las que desde un principio pueden generar todo un cambio, pues según datos del BID se puede reciclar casi un 92% de residuos cuando la basura ha sido separada de forma adecuada antes de llegar a un botadero, lo que contrasta con un 30 % que puede ser recuperado cuando los desechos simplemente no son clasificados.

Según las cifras del INEC de 2017 los ecuatorianos botaron 12 mil toneladas de basura, un 4 % es reciclado, es decir que cada ecuatoriano produce 0.86 Kg al día, las estadísticas revelan una situación crítica pero también indican que la oportunidad está presente

A esta problemática hay que sumar que los desechos en algunas ciudades terminan en el mejor de los casos en rellenos sanitarios municipales y en otros simplemente son dispuestos en rellenos sanitarios informales, lo cual parece algo sin precedentes en pleno 2021 pero no es una práctica oculta de hecho es más común de lo que imaginamos.

 En Ecuador el 48% de los 221 Gobiernos Autónomos Descentralizados del país disponen de los desechos finales de sus ciudades en botaderos a cielo abierto, según el ministerio del Ambiente estos espacios no cumplen con los mínimos requerimientos que la normativa ambiental exige, lo que provoca contaminación de las aguas superficiales y subterráneas por el vertido directo de los residuos a los ríos y quebradas (Diario el telégrafo 06/03/2019).

El costo de la inacción puede ser mucho mayor que la inversión de ejecutar políticas públicas que atiendan con eficiencia la problemática de los residuos, la oportunidad de crear riqueza a través de los residuos es real y puede ayudar a las empresas para que sean más sostenibles al desarrollar productos más amigables y reducir su consumo de materia prima.

Según un informe del observatorio sectorial DBK el volumen de residuos reciclados creció un 1.8% en 2019 respecto del 2018, situándose en 20. 2 millones de toneladas, incluidos residuos metálicos, de papel, cartón, madera, vidrio y plástico, de esta manera el negocio generado por su venta alcanzó unos 3500 millones de euros.

La oportunidad está presente por esa razón es importante que nuestras autoridades se rodeen del personal más idóneo con experiencia en el sector privado (sobre todo) que tenga expertise en cada una de las líneas técnicas que requiere un GAD y un País.