El palacio municipal y el torreón francés, tiene mucha historia, más aún el reloj centenario. Foto. Archivo.

Fue traído de Francia en 1860, y ahora será restaurado por el relojero Raúl Medina.

‘En el centro del Palacio Municipal, hacia el parque Luis Fernando Vivero, se levanta airoso e imponente el torreón, en cuya cima luce el centenario reloj público, cuyas campanadas marcan el paso del tiempo’ escribe el pujilense César Enrique Jácome, en la Monografía del cantón Pujilí, página 47.

Con este antecedente, se anuncia desde el Cabildo, por parte de Diego Olmos, líder de Servicios Administrativos la reparación de este símbolo pujilense. ‘Este proceso está encaminado a potenciar estos activos fijos que tiene el Gad Municipal como este reloj que es un patrimonio de los pujilenses, que durante tres años ha dejado de sonar; el contratista es Raúl Medina Calero, reconocido relojero de Cotopaxi.

El monto es de 3.417 dólares, más Iva, es una reparación total del reloj, es decir, restaurar las ancoras, la sonería y todo cuando se necesite para tener este ícono de los pujilenses, sonando y dando vida con su sonar diario que marca este reloj; el cual fue traído desde Francia en 1860, es decir, tiene 160 años de historia, y esta en el torreón municipal de Pujilí.

El mismo que tiene una campana grande que marca la hora, una mediana que marca los cuartos de hora, y son en total un juego de tres campanas que dan un sonido espectacular, que es capaz de escucharse hasta cinco kilómetros de distancia por los Alpamálags, los Isinches, y es parte de la historia de quienes hemos nacido aquí; para el 18 de agosto estaremos recibiendo esta obra, y estará al servicio de todos los pujilenses; son joyas arquitectónicas y patrimoniales que hay que mejorar, y como unidad de Servicios Administrativos estamos encargados de custodiar estos bienes’. (I)