Cuántas veces nos ha pasado que tenemos nuestro tiempo limitado, ya programado para una cita médica, una reunión de colegio de los hijos, un compromiso social, o una reunión familiar y a último momento se cancela o no llegan los citados a tiempo.
¿Cómo nos sentimos? Nos sentimos como no merecedores de perder ese tiempo invalorable, y más aún como como que exigimos algo que de por sí no debe tratarse como una exigencia, más bien, un tiempo valioso que debe ser visto como el respeto y valor al que espera que ese momento sea productivo y que se lo maneje de manera recíproca.
A mi manera de ver las cosas, el tiempo más importante es el de la familia y si no la tienes cerca el de los amigos. El compartir las alegrías: cumpleaños, reencuentros, nacimientos, reuniones; pero también es importante compartir las penas: un duelo, la visita a un amigo enfermo, a un ser querido que está pasando por algún problema, entre otros.
Lo más recompensado y valorado es brindar nuestro valioso tiempo, y de seguro es lo que todos nosotros más necesitamos, pero no ese tiempo extra que nos sobra, sino el que muchas veces nos hace falta; pero sabemos que, la persona que carece necesita ese instante de afecto y comprensión de calidad y que por cierto es invaluable.
Cuando hablamos con un familiar o un amigo qué importante es dejar a un lado el celular, ya que le estamos diciendo ME IMPORTAS, ESTOY A TU LADO, TE ESCUCHO, TE PONGO ATENCIÓN, TE CONSIDERO. Ese es el mensaje que se debe transmitir, la importancia que esta persona se merece.
Los niños pequeños no necesitan que les demos un celular para que se entretengan, necesitan nuestro tiempo para charlar o jugar con ellos, es el momento del aprendizaje donde el celular no aporta para nada, más bien los aleja de la realidad, y no deja que desarrollen nuevos conocimientos, ni sus afectos de manera saludable.
Si todos fuésemos conscientes del VALOR DEL TIEMPO, de seguro prestaríamos más atención a nuestros seres queridos, y a la vida misma.
Dedicar nuestro tiempo a Dios, para sentirnos protegidos y amados por Él es muy necesario, al menos en este momento donde los valores quedan de lado.
En este tiempo de Navidad y Fin de Año, hagamos que este sea el vínculo de amor hacia los demás, no dejemos pasar este instante tan valioso y demos lo mejor de nosotros para que este perdure en nuestra memoria, pues valió la pena vivirlo.
Regalemos en esta Navidad nuestro tiempo, lo más preciado del mundo. (O)