Constitución del Ecuador de 1929
El debate público que tuvo lugar a raíz del caso de Matilde Hidalgo llevó a que la Asamblea de 1928, también de mayoría liberal, garantizara el sufragio femenino dejando fuera cualquier duda. El artículo 13 de la Constitución, promulgada el año siguiente, estableció que es ciudadano todo ecuatoriano “hombre y mujer, mayor de 21 años y que sepa leer y escribir”.
En los meses siguientes los partidos políticos iniciaron campañas para promover la inscripción de mujeres en los registros electorales. El Partido Conservador logró atraer a la mayor cantidad de mujeres, aseverando en un comunicado que “lejos de ser perjudicial el voto femenino, contribuiría a moralizar los comicios”. El Partido Liberal basó su estrategia en recordar que fue la Asamblea dominada por miembros de su partido la que les otorgó el sufragio a las mujeres.

Intento de abolición
Durante la redacción de la Constitución de Ecuador de 1937, el jurista Luis Felipe Borja propuso eliminar el reconocimiento explícito del voto femenino, aseverando que el tema debía ser definido en la ley electoral y que la condición de ciudadano no habilitaba por sí sola el derecho al voto. José María Velasco Ibarra se opuso a éste y otros intentos de reducir el padrón electoral en el texto constitucional. Borja aseveró que permitir a las mujeres votar equivalía a invitar a votar “al clérigo”.
La postura de Borja fue fuertemente rechazada en círculos liberales de Guayaquil, aunque tuvo cierto eco en Quito, con varios pensadores y editorialistas señalando la falta de autonomía de las mujeres como razón para prohibirles votar. A favor de la restricción del voto femenino se presentaron incluso reconocidas mujeres de tendencia liberal. La feminista Rosa Borja de Ycaza, por ejemplo, aseveró durante el debate público que el derecho al voto no era tan importante pues “el voto de la mujer sin preparación cívica, sólo sirve de instrumento ciego en las grandes orientaciones nacionales”.
La ley electoral finalmente no incluyó restricciones al sufragio femenino, y las autoridades aclararon que las mujeres podían seguir votando libremente.

AL PRESENTE
Sobre las elecciones seccionales a celebrarse el 24 de marzo de 2019, las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres, en igual número para participar dentro de las candidaturas pluripersonales, por lo que, el Art. 99 de la Ley Orgánica Electoral del Código de la Democracia manda: “Se presentarán en listas completas con candidatos principales y sus respectivos suplentes. Las listas se conformarán paritariamente con secuencia de mujer- hombre u hombre-mujer hasta completar el toral de candidaturas principales y suplentes”. El párrafo citado instituye de manera precisa la equidad, paridad, alternabilidad y secuencialidad entre mujeres y hombres.
Activo como estoy políticamente desde que se instituyó la vida democrática en la República a partir de 1978, he visto con complacencia la intervención de las mujeres tanto al votar y al presentarse como candidatas, luego ser elegidas y llevar con prudencia (excepciones a la regla existen) los mandos del Estado Ecuatoriano.
Otra generación está presente en el contexto nacional, la juventud es el presente y el futuro, de ellos depende el cambio de la inadecuada forma de hacer política, la esperanza se ha sembrado, principalmente en las mujeres, que, en el momento dan ‘guerra’ con ideas de bienestar.

Hasta la próxima parada, donde me deje el Tren Bala (O)

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