En estos días y en este barrio, hemos observado que la Policía ha detenido a varios antisociales que presumiblemente se encontraban robando, en las afueras de las instituciones educativas.
Caminaba tranquilo por la vereda hacia la esquina del sur, cuando veo que un hombre pegaba brutalmente a un joven, se trataba de un ciudadano indignado porque un ladronzuelo le había robado su celular, una escena de escándalo y desesperación, que me pusieron los pelos de punta, más abajo giró la esquina y más allá un guambra detenido porque supuestamente le había pegado a su madre.
Sin duda que nuestra sociedad está trastornada, la pobreza y el desempleo, están generando toda esta descomposición, que afecta a todos los niveles.
El comercio informal se ha desarrollado imparable, la gente busca con ansiedad tratar de generar dinero de alguna manera, pero en muchos casos les gana la desesperación y se tiran a cometer actos delictivos, que, en muchos casos, se nota que ni siquiera son realizados por gente con experiencia, sino más bien como lo hemos dicho, lo hacen por desesperación.
Todo esto en un ambiente en el que escasean los uniformados, la policía no avanza a darse abasto para contener esta marea delictiva, que hace mucho tiempo se salió de las manos de las autoridades.(O)