En verdad que el ser humano no deja de sorprender. Ayer casualmente fuimos testigos de un pequeño contratiempo, inesperadamente la puerta lateral de un camión cargado de víveres se abrió y la mercadería cayó al suelo, todo esto al frente de unos migrantes venezolanos que pedían ayuda en una esquina.

El chofer desesperado paró el camión, y para sorpresa de todos, estas personas tan necesitadas corrieron a ayudarle, recogiendo todo lo que se había desperdigado por el suelo. Ellos pedían comida, pero no dudaron en ayudar a recoger los víveres desperdigados y no pidieron nada a cambio.

Un hecho realmente emocionante y conmovedor. A veces nos llenamos de prejuicios frente a los migrantes; pero reacciones como éstas nos demuestran que las personas son buenas y que a pesar de la adversidad porque tuvieron que abandonar su país por circunstancias extraordinarias, pueden ser muy generosos y ayudar a quien lo requiera.(O)