El tradicional cementerio general de Latacunga ha llegado al límite de su capacidad, con la construcción de un último bloque de 180 nichos cerrará sus puertas.
El cierre se prevé sea en dos años, tiempo luego del cual se buscará consolidar un plan patrimonial en este espacio, en donde se destaque a próceres, familias, mausoleos patrimoniales, que son parte del lugar. La municipalidad será la responsable de este proyecto que será turístico y recogerá la memoria histórica y cultural de este espacio patrimonial.
Quedan en nuestra memora las visitas dominicales a este espacio lleno de colores y sensaciones únicas. Sus jardines cuidadosamente tratados invitaban a la reflexión y con respeto a levantar una oración por aquellos que nos precedieron.
Flores y plegarias colmaban el lugar en noviembre, en el Día de los Difuntos, se visitaban las tumbas de familiares, conocidos y amigos y se dejaban unas pequeñas tarjetas blancas para anunciar la cariñosa presencia, así nuestra pequeña sociedad sabía que sus seres queridos continuaban en la memoria de tantos que se daban el tiempo para realizar esta visita afectuosa y formal.
Cuántas horas habremos contemplado la expresión doliente del Angel del Vergel, aquel que llora sobre la tumba de la familia Páez, una pieza única de mármol de Carrara, mandada a hacer en lejanas tierras para que descansara a perpetuidad en el cementerio local. 
Bien hará el Municipio en preservar la memoria de este espacio histórico de nuestra ciudad. (O)