Son varios periodos de alcaldes y concejeros y no logramos despegar como ciudad y como cantón, vamos de tumbo en tumbo, nuestras autoridades elegidas democráticamente no dan pie con bola, nos equivocamos al dar nuestro voto. No de otra manera podemos evaluar la gestión edilicia municipal de los últimos años en los cuales solo encontramos deficiente gestión –por decir lo menos- graves problemas internos administrativos, en contratación pública, administración de personal y representación de la ciudad y cantón.
Cierto es que Latacunga no ha podido recuperarse desde el fatídico 15 de agosto de 2015 cuando se vendió la alarma de una inminente erupción del volcán Cotopaxi, que hizo que muchas familias salgan de territorio al igual que decenas de empresas, -se hablaba de la destrucción del 75% de la ciudad de Latacunga-. Lo otro, es la construcción y actividad de una cárcel de las características de la que funciona en los terrenos de la Brigada de Fuerzas Especiales Patria, construida sin cumplir con requisitos municipales mínimos, y por tanto, con la obligación de que las autoridades de los nuevos cabildos -posteriores al que dejo hacer y dejo pasar esta barbaridad- actúen en conformidad con la constitución y la ley.
Latacunga requiere de liderazgo que le ofrezca un plan serio que convenza a los latacungueños de que podemos salir del profundo hoyo en el cual nos han ingresado las deficientes e impropias administraciones de los últimos periodos municipales –incluido el actual- que ofrezca un contexto favorable de políticas públicas locales, que sin sacrificar los intereses históricos y presentes de nuestro cantón le permitan construir las obras básicas que requiere, necesitamos con urgencia un líder que conduzca el trabajo edilicio con el ejemplo y no con el mal ejemplo.
Los latacungueños debemos hacer lo imposible por recuperar el tiempo perdido, por ello es necesario que la convocatoria a elecciones del próximo febrero de 2023, para elegir alcaldes, concejales, prefectos y juntas parroquiales –debe constituirse en el momento oportuno para utilizar positivamente -de la mejor manera- la principal herramienta que existe en democracia -el voto-. No permitamos que siga vigente el borrón y cuenta nueva, para cada nuevo periodo de administración del Cabildo latacungueño, no aceptemos -el aquí no ha pasado nada-, -evaluemos- lo desastroso que ha sido para Latacunga la presencia de grupos de amigos que se asocian para llegar a los municipios, como alcaldes y concejeros, a las prefecturas y las juntas parroquiales, verdaderos grupos de inversionistas que hacen que sus candidatos ofrezcan -el oro y el moro- así sea rompiendo el marco constitucional, legal y fundamentalmente -el ético- a vista y paciencia de todos, legalizando su burda actuación con el voto popular. Las experiencias vividas por los habitantes de esta ciudad y cantón en estos últimos periodos edilicios demuestran que nuestro municipio ha sido manejado irresponsablemente, se ha frenado el desarrollo de la ciudad y del cantón -el balance de gestión hasta este momento- así lo refleja. Sería bueno intentar rectificaciones en el tiempo que falta para terminar la gestión del actual cuerpo edilicio.
Muy embarazoso ha sido para los latacungueños observar con desesperación en cada evento electoral que surge con fuerza -un voto emocional- que premia la ineptitud y nos castiga entregándonos como ejecutivos de los municipios, concejos cantonales, prefecturas y juntas parroquiales a ciudadanos que no están preparados para servir a los más caros intereses de las comunidades electoras y que -ya en el ejercicio de sus cargos de elección popular- confiesan que están aprendiendo, convirtiendo a la función pública municipal en una pasantía pagada por los ciudadanos. No solo lo anotado, sino algo más grave, confesar que no sabían que un concejal no puede ofrecer la realización de obras o que en el ejercicio de su cargo público -no puede ni debe- exigir cupos y/o dadivas para aprobar el funcionamiento de cooperativas, como ha confesado con desparpajo -un concejal de mayoría adicta al alcalde- públicamente en una entrevista en Marca TV, Canal 9. Sumemos las denuncias de varios concejales por citar algunas: La presentada públicamente por la concejal María Esther Veloz Malavé, sobre cómo se aprobó el presupuesto de este año o lo que sabemos todos sobre el manejo de los recursos humanos o la contratación de obras.
No nos volvamos a equivocar en febrero de 2023. Unamos voluntades, si volvemos a tener variedad y no calidad de candidatos, Latacunga no solo que no despegara para convertirse en ciudad de tercer milenio, sino que se hundirá mucho más en el hoyo en el que hemos caído, y en esas circunstancias, -ya sabemos el futuro que nos espera-, Dios no quiera y ustedes no lo permitan. (O)