Mientras avanza la sociedad los problemas se incrementan y la convivencia humana se vuelve cada vez más competitiva, acción que desencadena reacciones emocionales, las mismas que de acuerdo a la edad de las personas estas se intensifican o disminuyen, claro está son las mismas emociones, pero que al medirlas varían notablemente. Mientras el individuo es más joven es también más impulsivo y le cuesta mucho dominar sus emociones; al contrario, encontramos que la persona que va ascendiendo en el camino, y adquiere cierto grado de madurez aprende más fácilmente a dominarse. Se comenta que la edad para esa transformación deseada comienza a los 49 años, dónde aparece un estado de gracia y plenitud, siendo el inicio de la vida hacia la libertad profunda; lo extraño resulta que, entre más caminamos y envejecemos nos acercamos nuevamente al estado emocional de los sentimientos más puros, el de los niños, lo que conlleva a pensar que cada viaje a la vez es, un retorno.
Es entendible además que esta fórmula secreta, no calce para toda persona, al parecer existen individuos que, siendo jóvenes han encontrado prontamente un atajo hacia el camino de la comprensión de su ¡yo interior! y de todo lo que le rodea; en otras palabras, emocionalmente han logrado formar su carácter de forma prematura.
Muchos de estos conocimientos han sido aprovechados de diversas maneras, por ejemplo, no es para nada desconocido que las ideologías políticas son sembradas en los individuos que se encuentran en edades de entre los 14 y 21 años; es el momento en que las personas particularmente empiezan a revelarse del amparo y cuidado familiar. Su espíritu rebelde sin duda, es tierra fecunda, ¡lo saben los agitadores!
Hay quien piensa que sí ese ímpetu fuera aprovechado positivamente, se alcanzaría rápidamente la anhelada “libertad de los hombres”. Sí libertad de toda aquella cadena que lo ata a cualquier doctrina fanática.
Si a los seres humanos se les hace difícil abandonar ciertas dependencias, más aún se les hará imposible el separarse de sus emociones negativas ira, envidia,
Quien se deja llevar por sus emociones le cuesta asumir responsabilidades y superar las consecuencias de sus decisiones, es necesario entonces consolidar la identidad personal a través de una estabilidad emocional.
Podríamos asumir por otra parte que la edad no es garantía de madurez, es entonces de mucha importancia concebir un tipo de inteligencia para resolver cualquier problema que se presente, me refiero a la inteligencia emocional con la cual se presenta la capacidad de identificar y manejar apropiadamente propias emociones y sentimientos, logrando de esta manera mejorar las relaciones sociales e interpersonales.
El buen manejo de la denominada “inteligencia emocional” permite a las personas llegar a tomar rápidamente decisiones acertadas pues, aunque los sentimientos y emociones estén siempre presentes en el individuo, con el autocontrol estas jamás podrían dominarlo; bajo este ejercicio, la gente podría mejorar su ambiente familiar, laboral, e incluso empezar a cambiar entornos más grandes como la sociedad.
No es una hipótesis ilógica, basta pensar que muchas de las acciones están ligadas o supeditadas a las emociones, estas mantienen una posición con respecto al entorno en que se desarrolla el individuo esto lo puede alejar o acercar a otros seres humanos o a cosas e ideas.
Así se eligen a gobernantes, pareja, amigos etc., simplemente porque se marca una obediencia directa a sentimientos y emociones a ciertas características manifiestas, esto finalmente se concreta en una elección por impulsos; lamentablemente luego de ya haber elegido, el ser humano se da cuenta que se ha equivocado; al parecer esto es parte del eterno proceso de “tropezar, caer y levantarse” acción necesaria para el aprendizaje humano que se basa en su cualidad de superar el error para seguir adelante.
Esta frase que se atribuye a Alex Rovira es a mi criterio una clave para el éxito: “Aprendió tanto de sus errores que cuando tropezaba, en lugar de caer, volaba”
Pudiendo concluir que “Todo pasa, todo cambia, nada es permanente” y todo está en constante transformación.(O)

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