El Art. 51, numeral 5  de nuestra Constitución, reconoce la atención de sus necesidades educativas, laborales, productivas, culturales, alimenticias y recreativas, para las personas privadas de libertad… Se cumplen estos  derechos de las PPL?… ¡NO!

Letra muerta lo escrito en la novelesca y curiosa Constitución de 2008, porque en 2009 había 11 000 personas privadas de su libertad y hoy día son cerca de 40 000 ocupando las cárceles del Ecuador. Qué pasó para que haya subido cuatro veces la población carcelaria en 12 años?

Buena parte de los críticos y especialistas en el tema, coinciden en que el Ecuador se ha convertido de ser un país de tránsito a un país ‘bodega’ y exportador de drogas con relación de dependencia de las grandes mafias internacionales que operan en el mundo, y para que esto ocurra se han formado en el Ecuador bandas delictivas que se disputan el mercado nacional y el contrabando internacional del mundo de los estupefacientes.

Súmese la desocupación campante por la falta de oportunidades de trabajo, con un sistema educativo alejado de nuestras necesidades laborales, con un Código Laboral que quedó para la historia, con una producción interna que no puede competir con suficiencia con sus vecinos y peor con las grandes potencias, cuyos productos inundan el comercio nacional, con organizaciones políticas y gremiales que no aportan con su acción al país, sino que se convierten  en los opositores de los regímenes  de turno, esperando el fracaso de quien ejerce el poder central, para esperar la oportunidad de ganar la futura elección; es decir, el pueblo y el país existen sólo para ir a las urnas.

Preguntémonos qué países en el mundo tienen los mejores índices de vida, y vamos a encontrar nombres, que invirtieron gran cantidad de recursos en educación, salud, formación en valores, trabajo y un sistema jurídico inflexible, implacable y justo, todo esto con mandatarios y funcionarios públicos honestos y capacitados.

Los más de 200 asesinatos en las cárceles del Ecuador no son otra cosa que el reflejo de no haber hecho durante unos 10 gobiernos, un plan de largo alcance, estudiado y planificado estadísticamente para el futuro. Han competido cada uno escribiendo novelas cursis para cuatro años y han hecho pareja con la corrupción  para su fracaso.

¡QUÉ VERGÜENZA¡