Completando sus primer año de gobierno el Presidente Guillermo Lasso Mendoza, ha enfrentado un paro nacional -anunciado desde hace mucho tiempo atrás- por el representante de la Confederación de Nacionalidades Indígenas –CONAIE- Leónidas Iza Salazar, quien presentó  un pliego de peticiones de 10 puntos. El día jueves próximo pasado, se registró 18 días de paralización de las actividades socio-económicas-productivas en todo el país. 

Varias instituciones mostraron interés en UNES buscar solución a este paro de actividades, entre éstas el Presidente de la Asamblea Nacional Virgilio Saquicela, quien convocó a las partes en controversia. En ese momento  ese personaje, aparecía entonces como mediador en el conflicto. A la par de que se desarrollaban estas actividades de negociación con el fin de terminar el paro,  en el Parlamento Nacional se realizaba una sesión del Pleno de la Asamblea Nacional,  convocada por su presidente Virgilio Saquisela, a fin de conocer y resolver sobre un pedido de destitución del Presidente Constitucional de la República, presentado por el bloque del Correísmo denominado –UNES-. Esta situación contradictoria para muchos, no lo es para quienes piensan que en política todo vale. El Jefe de la Función Legislativa, se convierte en mediador y así aparece en la reunión de funcionarios de las instituciones del Estado y los representantes de las Federaciones indígenas, con su jefe máximo Leónidas Iza Salazar. Se rompe este diálogo -entre otras cosas- por la actitud del Presidente de la Legislatura quien mientras lideraba la mediación, votaba en la Asamblea Nacional por la destitución del Presidente Constitucional de la República. El golpismo alcanzó 80 votos en su intento de desestabilizar la democracia, no llegó a los 92 que requería. Con toda razón el gobierno nacional desconoce la mediación del señor Saquisela, -que no tiene mucho de Virgilio-,   y así se rompe el diálogo con la representación indígena. Asume el liderazgo la Conferencia Episcopal Ecuatoriana y se reinician las sesiones de negociación para buscar una salida a esta dolorosa paralización de actividades a nivel nacional. Esta gestión mediadora obtiene resultados positivos para el interés común de la sociedad ecuatoriana, y a las 14:25 del jueves 30 de junio del 2022, se  firma el Acta contentiva del acuerdo que dio por terminado el par. Se redujo en 0.15 centavos en cada galón  de gasolina extra, eco-país y diésel. La actitud del representante de la Legislatura totalmente inadecuada, porque si convoca y se presta como mediador, lo mínimo que se esperaba es que mantenga coherencia, demostrando imparcialidad en un tema tan difícil como el relatado, debía abstenerse de votar o no hacerlo. En todo caso los expertos dicen que en política todo esto es válido y no hay que asustarse. Simplemente hago notar la necesidad de que se vuelva al pensum de nuestra educación y formación el estudio de la ética, como ciencia de formación de buenos ciudadanos.

niLo cierto es que uno de los puntos álgidos de la negociación radicaba en la legitimidad del reclamo indígena. En democracia cierto es que toda reclamación  y reivindicación social -encasillada en el marco constitucional y legal es plenamente valida-. No así el vandalismo y terrorismo que produce estupor, genera caos y tiene como objetivo propiciar un  golpe de Estado. Los delitos penados y tipificados en el Código Integral Penal, n  o pueden dejar  de investigarse, juzgarse  y sancionarse, obviamente también los excesos. Una sociedad mínimamente organizada no puede dejar en la impunidad estos actos delictuales que sobrepasan la racionalidad que debe tener una reclamación debidamente planeada, planificada, estructurada y contenida en 10 puntos detallados y puestos a consideración  del gobierno nacional. No está bien que se aproveche la reclamación social -contentiva de pedidos- con los cuales podemos coincidir para pretender desestabilizar a la  débil democracia con la cual sobrevivimos los ecuatorianos. Tampoco está bien que cada vez y cuando se paralice al país, se instaure el miedo como parte del convivir diario y sea la amenaza la mejor herramienta para sembrar el caos. Los delincuentes disfrazados  como dicen de  infiltrados  son actores negativos de las luchas reivindicatorias de los ecuatorianos, no pueden seguir desarrollando actos y actividades como las que hemos tenido que soportar en gran parte del territorio nacional, no se puede invitar a construir un nuevo país destruyéndolo,  tenemos todos  que hacer que en nuestro país impere la racionalidad, mediante la aplicación de la Constitución y la Ley. Se debe restablecer el orden y la seguridad, sin dejar de lado el cumplimiento de una obra  preterida -con la cual el Estado está en mora- no solo este gobierno -sino históricamente- todos los gobiernos, desde hace 201 años. 

La firma del Acta no señala ganador alguno. La  crisis vivida en estos días no  puede tener  ganador – todos hemos perdido-  y si no aprendimos de octubre del 2019 y reiteramos los mismos errores y barbaridades en junio de 2022, que esperamos para el futuro. En democracia es plenamente valida la reclamación, mucho más si está sustentada en realidades irrefutables. Pero esta no procede cuando en su forma y fondo se

  atenta con derechos de terceros y sus hechos sobrepasan la racionalidad que nos diferencia del resto del mundo animal y se convierten en delitos. Así se eche la culpa a los infiltrados, habrá que colaborar para determinar quiénes son. Mientras tanto ya se prepararán las amnistías, perdones e indultos.