Guayaquil está de luto, el día de ayer se dio sepultura al cuerpo del oficial de la Policía Freddy Laaz que fue asesinado por un delincuente el martes al impedir un asalto.

Esta es una cruda realidad que el país, las fuerzas del orden luchan en desigualdad de condiciones contra el crimen organizado que por los enormes recursos que generan sus actividades ilícitas se da el lujo de dotarse de las mejores armas que puede ofrecer el mercado negro.

Violencia, muerte y una falta de acción de quienes tienen el deber de legislar por el bien de todos los ecuatorianos que vemos consternados como el mundo del hampa va ganando espacio ante la impotencia de una sociedad que no cuenta con los instrumentos legales que permitan defenderse sin acarrear consecuencias.

Es evidente que cada caso es particular y debe ser investigado a fondo, pero no se puede cerrar los ojos ante lo que está sucediendo. No hay semana en que la Policía no incaute grandes lotes de armas que llegan desde diferentes orígenes para abastecer al mundo del crimen local.

Ecuador vive una grave de crisis de seguridad, recordemos que tan solo en los 10 primeros días de este año se dieron 94 asesinatos en todos el territorio nacional y las cifras van en aumento sin esperanza de que cambie la situación.(O)